Las semanas fueron pasando poco a poco, Mia quería seguir con su vida, eso trataba de hacer, había estado hablando con algunos abogados expertos en separaciones maritales, quería el divorcio, pero todos habían coincidido en lo mismo. Bruno tenia derecho a una cierta parte de sus bienes gracias a que se había cansado por bienes mancomunados. Además de que todos los derechos como esposo pasaban exclusivamente a él. Mia estaba desesperada ya que la situación entre ambos no era muy buena desde que todo salio a la luz, Bruno era un hombre frío, insolente, grosero e incluso agresivo en algunas de las ocasiones, no había llegado a los golpes, pero cada vez las peleas entre ambos iban subiendo de tono con cada día que pasaba, de eso ya se iba a cumplir un mes. Un mes donde tenía que conformarse

