Mia se miró al espejo, su sonrisa era auténtica, ese día seria el mejor día de su vida, y jamás lo olvidaría de eso estaba segura. Vestida de blanco con su pequeño velo cayendo sobre su rostro, su hermoso vestido ampon con su elegante escote que dejaba ver solo lo necesario, era perfecto. Una pequeña lágrima cayó por su mejilla, no quería arruinarse el maquillaje, sabía lo que le haría Miranda si lo hacía, estaba vuelta loca, había sido de mucha ayuda, sabía que sola no iba a poder hacer mucho. Solto una sonrisa cuando vio a su mamá asomarse por la puerta de su recámara, esa vez la ceremonia seria en la mansión Cohen, los invitados serian más, ya que la familia Hotman serían los invitados de honor, no había conocido personalmente a su suegra, lo que sabia era que estaba de acuerdo con

