El receso se terminó y fue a su salón para cuando se acabó el horario escolar salió de la escuela y se quedó esperando a William en la banqueta se encontraba algo tímida, sus horarios se partían depende la semana que era una semana su madre la llevaba por la mañana a la secundaria y ella debía ir al trabajo de su madre en un autobús la esperaba dos horas y se iban a casa la siguiente semana la maestra Lupita pasaba por ella para llevarla a la secundaria y en la salida caminaba un buen tramo hasta llegar a donde pasaba el único autobus que la llevaba a casa porque su madre trabajaba hasta muy tarde esa semana, sus horas de llegada a la casa eran constantes y no quería llegar tarde incluso sus padres le permitían llevar teléfono a la escuela habiendo pedido una autorización en la misma ellos resguardan el celular y si llamaban a él la hacían responder en la dirección y lo dejaba en la mañanas y al salir debía pasar por el y cuando daba la hora en que debía estar en casa su madre la llamaba al teléfono fijo para cerciorarse de que había llegado. Espero cinco minutos y no lo vio salir hasta que apareció detrás de ella asustando la
-¿De dónde saliste? - preguntó Elena
-Los grupos mayores salimos por la otra puerta, solo primer grado sale por aquí, dijiste que caminas toda la calle Catedral hasta llegar a la Av. Principal, ¿Es así?
-Si
-Pues vamos - indicó él joven apuesto y caballeroso que la iba acompañar, muchos chicos se iban solos a casa incluso caminando pero nadie caminaba en la dirección en que ella iba, y esa mañana cuando tuvieron oportunidad de hablar y William le preguntó por dónde vivía y vio que era muy lejos se preocupo y le preguntó cómo es que se iba a casa, cuando ella le confirmo que se iba sola y nadie más iba en esa dirección el ya había pensado en acompañarla porque el mundo es muy malo y ella muy pequeña e inocente así que se proponía cuidar de ella.
Caminaron juntos por la banqueta y ella solo se ponía del lado de la orilla y el se metía en su camino, Elena no entendía porque lo hacía el impedía que ella quedara en la orilla y la dejaba, Elena pensaba que él la creía muy torpe pero en realidad era un acto de caballerosidad, de protección para que en la calle al verlos en esa posición nadie le faltara al respeto.