-Lo siento Mónica, pero ustedes dos no pueden estar juntos. Mi corazón se detiene en una milésima de segundo, la mano de Damon me aprieta fuertemente bajo la mesa. Tanto, que siento que podría quebrarme la mano. Damon había organizado una cena familiar con mis padres, teníamos una mesa para cuatro personas en el restaurante más lujoso de toda la ciudad. Teníamos la terraza para nosotros, las olas y el atardecer son nuestro escenario en lo que pensamos que sería una noche memorable. Y claro que lo es. Mi madre mira con desaprobación a mi padre, pero él la ignora y sigue comiendo su plato de mariscos. Por otro lado se encuentra Damon, a punto de tirar la mesa por la borda… o desmayarse. No estoy muy segura de cuál de las dos pase primero. -Yo lo siento Diego, pero Mónica se irá a viv

