Me senté a hablar con Maggie y Clark cuando terminó mi turno, la cafetería estaba absolutamente vacía a esas horas de la noche y adoraba hablar con ellos dos. Después de lo que había hecho la última vez que vi a Javier no tenía precisamente prisa por ir a su casa, tal vez me quedaría en casa de Jay esta noche. Mi decisión no tenía absolutamente nada que ver con mi cobardía, o al menos intenté convencerme de que no era así. —Cariño nos encanta hablar contigo pero se está haciendo muy tarde—. Dijo Maggie, y yo asentí dándome cuenta de que era casi medianoche. Llamé a Jay diciéndole que me quedaría a pasar la noche, y aunque estaba confundido se alegró de que viniera, ofreciéndose a recogerme, pero para su consternación me negué. Pero por supuesto Jay no se iba a rendir tan fácilmente, si yo

