Despertarse con la intensa mirada de mi esposo sobre mí puede ser un poco incómodo, pero de hecho es un acto muy placentero. -Buenos Días- besa mi frente. -Buenos Días- sonrío. -Si hubiera sabido que esto iba hacer así me hubiera mudado hace meses contigo- me regala una sonrisa de complicidad. -Yo también te hubiese traído aquí.- arqueo una ceja. -¿Qué te parece una ducha con tu esposo?- -Me parece perfecto- Me coge en sus brazos y me lleva hasta la ducha. Uff. Mi matrimonio podría haber sido de esta manera desde el primer momento, ¿Como pude ser tan idiota y dejarlo pasar? Me deja de pie en la ducha, sus hermosos ojos me recorren con cautela y picardía, ¿En qué piensa? De modo sorpresivo me abraza, no dudó en aceptarlo y acariciar su espalda. -Me fascinas- dej

