SEÑOR W Maldigo en silencio por enésima vez al recibir la noticia: otro experimento fallido. Otro sujeto que no resistió los procedimientos. Cada vez me convenzo más de que los humanos actuales son un recurso defectuoso, débiles sombras de lo que alguna vez fueron. Solo unos pocos logran sobrevivir, y esos... esos son los elegidos, los soldados que este mundo necesita, que yo necesito. Humanos fuertes, diseñados para dominar, no para suplicar. Paso mi pulgar sobre el anillo en mi dedo, la W grabada en él parece arder bajo mi piel, como si compartiera mi frustración. Un rostro asoma en mis recuerdos: un niño de ojos dorados. Era mi pequeño milagro. Jamás hubo otro como él. Su fuerza, su inteligencia, su capacidad para destruir sin remordimientos... Era de otro mundo. Nunca volví a tene

