CAPÍTULO 5.

1397 Palabras
  IMPOTENCIA: Falta de fuerza, poder o competencia para realizar una cosa, hacer que suceda o ponerle resistencia. =============================== ¿Cómo ella se atrevía a jugar de esta manera con él? Se preguntó Zennen mientras miraba fijamente el monitor de su computador algunos comentarios que le habían hecho a Abby en su perfil. Se pasó la mano por el rostro y admitió que estaba un poco jodida su mente. ¿Cómo podía sentir celos de esa manera? Tenía tres días sin hablar con ella. Tres días que ella se le escapaba como el agua entre sus manos. En un par de oportunidades la había visto con un hombre llamado Don_V. ¿Acaso era su novio? ¿Por qué le molestaba tanto que así fuese? Ella se había alejado desde que Carmín la había tratado con desplantes. Al parecer no entendía que él ahí no era propiedad de nadie solo quería pasarla bien. La chica se estaba volviendo un poco molesta. Muchos reclamos y celos. Cualquiera pensaría que si era su pareja en verdad. Él quería sentir otras emociones. Carmín era bonita, pero Abby era preciosa. Se acomodó en su silla y cerró los ojos se imaginó menage a trois con esas dos mujeres. Sería una experiencia diferente, pero Carmín estaba un poco renuente a eso y Abby nunca estaba a su alcance. Cerró los ojos de nuevo y se la imaginó con el cabello suelto desnuda a sus pies, mirándolo con deseo. Tenía muchas ganas de dominarla. De hacerle saber que con él no se jugaba. ¿Se estaba volviendo loco de verdad? Jamás había sentido algo así y menos en las condiciones que las cuales se habían conocido. Anónimo. Virtual. El sonido de su teléfono celular lo hizo volver a su realidad. —Dime Melania —Estoy atrapada en el tráfico. ¿Puedes ir por Santi? —Sí, no te preocupes —Estaré en casa de mi madre —Te dije que estaba bien. Yo paso por el niño —¿Zennen...? —Ajá... —¿Aún estás molesto conmigo? —No creo que sea un tema para hablar por teléfono. Pienso que podemos hablar de eso después cuando estemos un poco menos agitados y en casa —Está bien. Solo quería que supieras que lo siento mucho, de verdad. Lo siento mucho. Hablaremos después. La llamada terminó. Lo sentía mucho por ella. La pasión que habían vivido hace ya muchos años, se había esfumado y por más que ella insistiera no había nada que dijese o hiciera para recuperarla. El abogado le había dado instrucciones de cómo iba a proceder desde ahora en adelante con calma y con cautela, para que ella no estuviese sobre aviso, y tratara de hacer algo. Iba a separarse de ella. No había duda en eso. Trabajó un poco más en su computador y al cabo de una hora después, fue a buscar al niño al colegio. Iban en el auto conversando acerca de todo lo ocurrido en el día de colegio. —Me gusta cuando me vienes a buscar, papi —A mi también aunque no lo hago tan a menudo —Me gustaría mucho eso. Mi mamá me busca todos los días pero hay veces que ella me hace ir a sitios extraño Él había escuchado bien. ¿Sitios extraños? —¿A qué te refieres a sitios extraños? —A veces vamos a comer con sus amigas —agregó el niño mirando por la ventana—. Con sus amigas, me molestan demasiado. No sabía el porqué lo que estaba diciendo el niño lo estaba poniendo en alerta. —¿No te gustan sus amigas? —Papi. No solo son sus amigas hay también amigos. Hay uno de ellos que no me cae bien —¿Por qué? —Frunció el ceño ante aquella información. —Por que hace que ella se tarde mucho conversando con él. —¿Hablan mucho? —Eso él no lo sabía. El pequeño negó con la cabeza.  —Es de puro trabajo. No hablan nada que a mí me interese. La otra tarde ella le decía que muy pronto su proyecto sería desarrollado, y el hombre le dijo que debía de hacer las cosas rápido —No te preocupes. Lo averiguaré. —Por supuesto que lo haría, ella no tenía ningún proyecto a desarrollar, al menos que no fuese joderle la paciencia. El niño se puso pálido y comenzó a temblar. Zennen tuvo que parar el auto a un lado de la calle. —Santiago, ¿qué pasa? El niño se desabrochó el cinturón de seguridad y se fue al asiento delantero y abrazó a su padre. —Por favor papi. No lo hagas. No lo hagas —suplicó. Zennen sintió que todo su mundo se iba abajo. Al notar el agobio en su voz. ¿Qué era lo que estaba ocurriendo y cómo el niño estaba aterrorizado? —Debes decirme qué está pasando Santi —En ese momento estaba más que preocupado. —Mami, me dice que si yo te digo algo de lo que ella hace cuando salimos, me enviara a un internado en Italia —el niño tenía el rostro mojado por las lágrimas. Cuando escuchó esas palabras una furia repentina invadió su cuerpo. Que apretó con tanta fuerza el volante del auto que ni siquiera se dio cuenta de que tenía los nudillos blancos. —No te preocupes campeón no permitiré que Melania te envíe a Italia y mucho menos que te pase algo. De ahora en adelante jugaremos a los espías. ¿Te parece? El niño abrió los ojos. —¿Cómo jugaremos? —preguntó emocionado. —Tú me contarás todo, pero nadie debe enterarse. ¿De acuerdo? Será un secreto entre tú y yo. —De acuerdo, papi. Así como me dices, lo haré. La rabia le invadía el cuerpo. Siempre supo que Melania era una persona fría, pero no sabía que fuese tan mala persona para arremeter contra su propio hijo para lograr sus propósitos. Por el momento no diría nada. Tal vez lo que ella estaba haciendo a sus espaldas sería lo más conveniente para que ella saliera de su vida definitivamente. Calmó al niño diciendo que no iba al trabajo por la tarde. Trabajaría desde casa para quedarse con él. Le dijo que él estaría en el despacho. Que si lo necesitaba, sólo debía de ir a buscarlo. Encendió su computador. Mientras que al mismo tiempo encendía un cigarro. Decidió alejarse por un momento de todo el caos que lo rodeaba. Escapar lejos en la realidad virtual tal vez le calmaría un poco. ===>> (Info): You are now online No pasó mucho tiempo cuando se dio cuenta que ahí estaba ella, pero acompañada del tipo que no se le despegaba de al lado. —Hola… —¿Cómo estás? —Bien. ¿Ese es tu escolta? — Ah no. es un amigo. —Pero siempre está contigo. Tal vez quiera ser algo más. Ven dame un beso —se acercó más a ella. —Sí. Somos muy cercanos. No creo que sea de tu incumbencia si somos algo más. Realmente estás un poco desubicado, por qué debo yo besarte. Lo menos que quiero es líos con novias celopatas aquí. —¿Estás molesta conmigo? —preguntó mientras ella se acercaba más de la cuenta para obligarla a que le diera un beso. —No para nada —dio un paso hacia atrás. Se dio cuenta que el hombre que andaba con ella se le acercó para decirle algo y los celos lo invadieron. —No te deja en paz ese imbécil —le dijo en su oído. Ella se hizo como si no le hubiese escuchado —Bueno, fue un gusto verte. Me voy a bailar —¿Con él? —Sí. Al menos no tiene una novia que está loca de atar. Hablamos después. —Entonces vete. No te detengo —la molestia se reflejaba en su voz. —Está bien, adiós. —Se despidió la chica secamente. Se marchó, como siempre, como el viento. ¿De verdad ella se había ido con él? ¿Lo dejó tirado? Eso no se quedaría así ella sería de él. Se lo iba hacer saber. En ese momento llegó Carmín. —Hola guapo —le besó en los labios. —Quiero follarte ahora mismo —la tomó del brazo y se la llevó.
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