“¿Puedes esperarme ? Voy hacia allá.” - Le había escrito a Daven, quien aún seguía en la oficina a pesar de la hora. Había organizado todas las cosas pertenecientes allí, no quería dejar ninguna excusa para volver o para que el pudiera volver, esto era un cierre total de ciclo, sin mirar atrás, sin acordarme de nadie y sobre todo, sin extrañar a nadie. Un taxi me esperaba frente al portal. Las luces de la ciudad daban ese tono relajante, como si de un filtro se tratase, bañando todo a su paso, siempre me parecía tan raro ver la noche. No tenía costumbre de salir después de las seis. De hecho, no tenía por costumbre salir de casa. Mi vida social se había reducido por completo a cenizas y mis esperanzas de hacer una mejor vida social con los compañeros de trabajo se habían calcinado

