Pov Ángel. Juego con el lapicero en mi manos mientras mi mente divaga en la nuca de la Diantra y en un tatuaje en él, pero por más que intento recordar de que era el tatuaje no logro hacerlo, la imagen está distorsionada en mi mente gracias a la ebriedad que me cargaba ese día. «Nunca he sido muy consciente cuando estoy borracho» Y eso lo sabe perfectamente Brunella ya que, la muy maldita aprovechó eso para meterse entre mis sábanas una noche que llegué totalmente ebrio. Llevo las manos a mis cabellos y lo desordeno en una especie de desespero; cada puto día que paso sin saber de esa mujer es una tortura por mí, ¿Obsesión? ¿Deseo? ¿Ego? La verdad no lo sé y por esa razón deseo verla, deseo averiguar qué es lo que me hizo la maldita diabla. —¿Puedo pasar señor? —escucho al otro lado de

