Pov Ángel Tengo el sabor de su piel en mi boca, su olor impregnado en mi cuerpo que por más que lo limpie sigue intacto como si otra piel se hubiera adherido a la mía. Me froto las sienes y me bajo del auto sin determinarla, no lo he hecho en las próximas horas porque me siento un maldito imbécil que no ha hecho más que cagarla con cada acción; hiriendo a ese desconocido producto de los celos abruptos que tenía, coger con ella en la palmera exponiendo mi vida y sobre todo sacando apodos ridículos que le hacen subir el ego. ¿Pajarita? ¿Dónde mierda saqué eso? Avanzo a la mansión Rinaldi con ella detrás de mí y le entrego mi gaban a uno de mis hombres. Subo las escaleras buscando el despacho donde se que me espera Raymond y apenas estoy ahí me encierro después de que ella entre. —Necesi

