Niki Légamos a la casa su madre es muy amable no puedo dejar de pensar en todo lo que él me contó y en lo que ella ha pasado con su padre por no amarlo y que extraño que un ser como su padre la ame tanto. —Bueno chicos sabes que mis medicinas a esta hora ya me dan sueño los debo dejar.— —Si señora todo estuvo delicioso.— —Dime Luz nada de señora espero verte por aquí muy muy seguido.— —Gracias.—La señora se retira y me quedo con él en la mesa. —Yo levanto.— —Ayudo.—dice el sin muchas ganas. Si quieres podemos lavar la loza yo lavo tú secas y listo.—él me mira como si hablara un marciano.—Mejor colocamos todo en el lavavajillas y listo.— —Y prenderas ese aparto solo por tres platos y un par de vasos es algo estúpido no cree.— Me mira como diciendo mil cosas, pero no dice ni una.

