-¡Mamá!, ¡Dile a Julian, Jackson y Jace que me dejen entrenar con ellos!-. -¡Papá!, ¡Dile a Julieta que no vamos a estar cuidándola de que no se lastime y se ponga a llorar como la última vez!-. -¡Yo no lloré porque me lastime!-. -¡¿Ah no?!, ¡¿Entonces porque lo hiciste?!-. -¡Es que tú cara es tan horrible que lastimó mis bellos ojos!-. -¡Mamá!- -¡Papá!-. Las voces de nuestros hijos resuenan por toda la casa, Jason y yo compartimos una mirada por encima de los papeles que estábamos revisando. -Tú turno- -Tú turno-. Decimos al unísono cuando escuchamos los cuatro pares de zapatos acercarse a nosotros. Le doy una mirada coqueta y una sonrisa de lado. Por la manera en que mi mate traga saliva y sus ojos se dilatan sé que he ganado la partida. Ja, él puede ser todo lo Alpha que quiera
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