Al llegar a su casa Raul se extraña al ver que su casa tiene la puerta abierta, al entrar frunce el ceño con recelo y al ver todo desordenado grita con nerviosismo:
- ¡ISABEEELLL! ¿Donde estás?.
Busca con desesperación sin emcontrar ningun rastro sobre Isabel y rompe a llorar.
Sale al frente de su casa desesperado por encontrar algún indicio de donde podría haber ido su esposa, antes de que saliera hacia el negocio de Don Pepe una vecina lo alcanza y le grita :
- ¡Raul! Espera un momento..
- Señora Claudia, lo siento pero estoy apurado, necesito encontrar a mi esposa.
- Si hijo, me imagine que era eso por eso salí a encontrarte yo se quien se lo llevo?
- ¿ Cómo? Dígame que paso por favor.
- Bueno hijo, llegaron unos hombres y se la llevaron, por su vestimenta eran gitanos.
- ¿QUEEE? ¡Maldición!. Vinieron por ella. Dice Raul con desden. Gracias señora Claudia.
- ¿A dónde irás? ¿Sabes dónde está?
- Si, voy directamente para allá. Gracias.
- Buena suerte hijo.
Raul sale apreduradamente y se dirige a la aldea gitana donde vivía Isabel.
Es un lugar apartado al oeste de su hogar, casas coloniales que da un ambiente festivo, entra y observa detenidamente cada casa, se sorprende porque, desde el momento en el que entro, pareciera estar en otro país, bares, casas con personas que parecían estar en una constante fiesta, mujeres en tienda practicando la quiromancia (lectura del tarot), tras preguntar llega a casa de los Montoya, tocan las puerta si vacilar.
Toc Toc Toc
- ¿Quien es?
- Raul Gonzalez.
- No conozco a nadie con ese nombre. Larguese.
- ¡No! Grita el mientras patea la puerta con fuerza. ¡Vengo por mi esposa, ¿dónde está?.
- Así que tu eres el imbécil que mancilló a mi hija. Muchachos, detenganlo.
- Se acercan seis hombres fornidos, y tratan de acorralar a Raul, el pelea con todas sus fuerzas logrando derribar a dos, cuando está por derribar al tercero siente algo que penetra en su abdomen y grita con dolor:
¡Arghhhh!
Con dolor se agarra su abdomen sangrante tratando de detener la hemorragia, se oye un grito desgarrador desde una de las habitaciones:
- ¡ Raul Noooo! Llorando trata de llegar a los brazos de su amado pero es detenida por su padre.
- ¡Detente muchacha estúpida! Ya sabes lo que te dije si quieres que este imbécil y tu mocoso bastardo vivan te quedas aquí.
- Está bien padre, lo entiendo y haré lo que me pediste.
Se dirige hasta Raul, y el extrañado pregunta soportando el dolor:
- Amor, ¿que pasa?.
- Amor mi papa me dijo que si quería que nuestro bebé viviera te tenía que dejar para siempre y abandonar al bebé y a ti.
- ¿QUEEE? No pueden hacer eso.
- Si pueden mi amor, ya que mi papa es el jefe en esta aldea, lo haré porque el me prometió que te lo entregaría a ti, fue mi única condición porque se que tu lo amarás y le hablaras de mi. Dile que lo ame desde el primer momento que supe de su existencia. Te Amo mi caramelo de café. Le dice mientras las lágrimas corren a fuentes por sus mejillas, le da un último abrazo y le entrega una nota mientras le susurra al oído:
- Haz lo que te dice la nota, no omitas nada, pronto estaremos juntos los tres nuevamente.
Expectante Raul dobló la hoja y la guardo en el bolsillo de su pantalón; salió con prisa de la casa de Isabel, haciendo presión en su abdomen mientras con la otra agarraba la nota mientras leía :
"Mi amor mi papa me dijo que dejaría vivir a nuestro Roberto, si me casaba con Manuel Barrasa, no quiero casarme con él, pero accedi porque se que es capaz de lastimar al niño y eso no lo puedo permitir. Así que secretamente me reunión con mi tía Maria, ella vive sola en una casa abandonada en la parte más solitaria de la aldea, ella va a ayudarme cuando el niño nazca y se irá conmigo a mitad de la noche con el niño y conmigo para después reunirnos contigo y salir de este país. Quería pedirte además, de ser posible irnos a tu tribu y ver si podemos criar a nuestro hijo lejos de esta estupidez irracional de obligarme a casar con alguien que no amo. Yo te amo a ti y quiero envejecer contigo. Busca a mi tía Maria, ella te dará los detalles. Ve al final de la aldea, en una casa vieja al final de la calle principal.
Con amor, tu Isa."
Con una esperanza en su rostro, Raul por fin pudo suspirar con alivio, fue al hospital a que le dieran los primeros auxilios , seguidamente se dirigió a la dirección indicada por Isabel y al llegar vio una casa vieja, casi totalmente en ruinas, con paredes agrietadas, techo de tejas aunque claramente se observaban huecos dando a demostrar lo demacrada de esta vivienda.
Respira hondo y toca a la puerta destartalada
Toc Toc Toc
- ¿Quien es? Pregunta una voz suave pero profunda.
- Soy Raul el esposo de Isabel.
- Te estaba esperando, pasa.
Entra a la vieja casa y al entrar en su nariz se impregna un fuerteolor a humedad; Raul arruga la frente pero mantiene la compostura y se dirige hacia Maria, una mujer hermosa, blanca, ojos azules como el mar, con grandes argollas como los que usa Isabel, cuando estáa punto de hablar Maria le comenta de forma suave pero su voz denotaba seriedad:
- Así que tu eres Raul. Mucho gusto. Mi sobrina tiene buen gusto, felicidades por mi sobrino segundo. Vamos al grano porque seguro te están vigilando.¿Adonde iremos después que saque a Isabel y al niño?.
- Bueno, eso estaba por decirle a Isabel cuando me encontré con todo lo que pasó. Resulta que los dos ayudantes de confianza de mi padre me encontraron después de una intensa búsqueda. Me buscaron porque mi padre murió y resulta que tengo que tomar posesión del cargo como jefe de la tribu,
- ¿En serio? Mi sobrina me dijo que que eras algo como Cacique y Shaman creo.
- Si, al principio no quería pero resulta que sólo un descendiente directo puede tomar el cargo pero solo al morir su padre.
- ¿Y por que te fuiste? Pregunta con curiosidad
- Me fui porque por la ley de mi tribu tenía que casarme a los catorce años y la verdad yo no estaba interesado en esel momento así que me vine como pude a España.
- Si no me equivoco, España fue uno de los países que colonizo tu nación, entonces ¿Por qué veniral país que te conquistó?
- Por esa misma razón, porque nadie me buscaría aquí.
- Aparte de guapo, inteligente. Mi sobrina tiene buen gusto. ¿Y como pudiste establecerte aquí? Viniste siendo un niño y mi sobrina me comento que tenias un buen empleo.
- Al principio no fue fácil, la gente me veía con odio, pero después de tanto vagar y vivir en la calle huyendo de la policía para que no me llevarán a un orfanato, Don Pepe y su esposa me acogieron, me dieron un trabajo y al cumplir los 18, dDon Pepe con ayuda de sus contactos me ayudó a sacar mi permanencia de forma legal aquí.
- Tuviste suerte. No todos tienen ese corazón de ayudar a los más desafortunadosofisticados.
- Si. Don Pepe es gruñón pero con un gran corazón, me tengo que ir. Tengo que reposar y terminar de curar mi herida. En el hospital me dieron los primeros auxilios pero tengo que descansar y cambiar el vendaje.Quiero entregarte este amuleto y Está carta para mi hijo.Cuando nazca pónselo, en mi tribu significa que ha nacido el hijo del Cacique. Además haré los preparativos para irnos apenas nazca mi hijo. Este es mi numero, no dudes en llamarme si pasa algo.
- De acuerdo, Estaremos en contacto.
Raul sale de la casa y justo cuando se dispone a irse a su casa es interceptado por seis hombres fornidos y armados, se lo llevan a un lugar desierto y es asesinado sin compasión.
Pasaron los meses y llego la hora del parto de Isabel después de horas de arduo trabajo salió un niño con su piel mostrando sus ojos achinados sacando a relucir sus facciones indígenas. Después de besar a su bebé se quedó dormido.
Pasaron alrededor de dos horas en Isabel se despierta cuando escucha los murmullos de su padre y su madre y los escucha comentar:
-¿En serio Lo vamos a hacer Juan? Es tu hija y al fin y al cabo es nuestro nieto, no tuvimos hijos varones, es una bendición.
-¡Cállate! ¿ Quieres deshonrar a nuestra familia? Es un bastardo mestizo, lo mataremos y le diremos a Isabel que el tal Raul se lo llevo, al fin y al cabo ya el imbécil ese murió y así se solucionarán nuestros problemas definitivamente.
Isabel escucho todo sin poder creer lo que escuchaba, así que esperó que todos se durmieran, escribió una carta, agarro a su bebé y en el medio de la noche salió Hasta el orfanato más cercano y como pudo llegó a la puerta, no sin antes besar a su hijo y decirle con lágrimas en los ojos:
- "Te amo mi querubín, espero y algún día me perdones y entiendas porque te deje aqui y que sepas que papá y yo te amamos con el alma, Adiós Roberto".
Salió corriendo desplomandose a seis cuadras de donde estaba ya que le vino una hemorragia y murió minutos después.
Al salir a la puerta una monja agarro al niño y lo metio adentro.