Habian pasado dos semanas desde la ceremonia de toma del poder de Kanyou como Cacique de los pemones, desde entonces los dias habian transcurrido con normalidad, cada mañana las mujeres y los hombres se dedicaban a sus labores y por la noche se encendian fogatas.
Una mañana Kayou desperto muy temprano a kirim, su esposa.
Ella era una mujer alta, de piel tostada, su cabello n***o azabache caia en cascada sobre su espalda hasta su cintura y su curvilinio cuerpo solo estaba cubierto por un guayuco (taparabo)
Con mucha pesadez los enormes ojos marrones de Kirim se fueron abriendo, parpadeo un par de veces y luego miro a su esposo quien la observaba con ternura y una gran sonrisa tatuada en su rostro.
- Buenos dias mi reina.
- Buenos dias, mi amor. ¿tenemos algo pendiente algo para ahorita?
Habló con voz pastosa mientras acariciaba el rostro de kanyou con el dorso de la mano haciendo que él inclinara un poco su rostro sintiendo mejor sus caricias.
- Hoy será un buen dia para llevar a nuestro pequeño hijo al rio para que aprenda a nadar.
- Muy bien, ire a despertarlo, llevaré una pequeña canasta para recoger algunos frutos y poder comer en el camino.
- Es muy buena idea, los esperaré afuera.
- Ok, no tardaremos.
Unos minutos después Kirim ya habia salido de su choza tomando la mano de su pequeño hijo quien tenia alrededor de unos cuatro años de edad y aún se veia bastante adormilado, con la otra mano sostenia la canasta que habia menxionado a Kanyou que llevaria y con su mirada buscaba a su esposo que no estaba fuera de la choza como le habia indicado.
- Ya el sol ha salido, no es hora de seguir adormilado kabu.
Dice Kanyou a espalda de Kirim dirigiendose a su hijo quien se tensa al escuchar la voz autoritaria de su padre.
- Si padre.
Es lo unico que responde el pequeño Kabu tratando de que su voz no sonará tan aniñada,soltando la mano de su madre y parandose firme.
- Muy bien. Hoy aprenderas a nadar Kabu, y como mi heredero espero que no te acobardes en el agua.
Dice Kayou en tono duro mientras karim intenta reprimir una risita al saber muy bien que su amado esposo solo trata a su hijo de forma dura para que asi los demas no lo vea flaquear ante su pequeño hijo.
- No te defraudare padre. Hoy mismo saldre nadando del Orinoco.
Era una mañana tranquila, el sol brillaba en el cielo despejado de cualquier nube que lo pudiera ocultar asomando la calor intensa que estaba haciendo en ese momento.
Al llegar al río, Kanyou procedió a soltar a su hijo en un pozo no muy hondo pero lo suficiente para que Kabu tuviera que nadar para poder salir a flote, esta práctica era una de las tantas prácticas muy comúnes entre los indígenas de la época para darle independencia a sus hijos, y así ellos tuvieran métodos de supervivencia ante cualquier adversidad.
Después de esperar por espacio de diez minutos, Kanyou observaba con una mirada fría y serena mientras Kirim, con miedo reflejado en sus ojos porque observaba como su hijo tan pequeño luchaba por su vida, cuando iba a sacarlo, Kanyou la detuvo, y antes de poder decir algo, el le dijo con un semblante orgulloso que que pocase veces mostraba, ya que solo mostró esta carazón de orgullo y felicidad el día que recibió el cargo de Cacique y Shaman y el día de su boda, dijo:
- Observa detenidamente, Kabu lo logró.
Kabu grito con felicidad:
- ¡Papá, mamá, lo hice, lo hice!.
Kirim exhaló un suspiro de alivio y finalmente dijo:
- ¡Felicidades!
Después de un momento de alegría familiar, Kanyou y su familia regresaron a la tribu de vuelta a sus obligaciones.
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Año 1440, 40 años han pasado y para esta época la invasión de los colonizadores portugueses, holandeses y españoles los cuales se han extendido por toda la región, los indios han defendido su territorio con todas sus fuerzas y a pesar de ello, muchos han muerto y las tribus que al ser invadidas no fueron destruidas, han sido colonizadas y sometidas al poder del invasor.
La tribu de Kanyou ha sido una de las pocas tribus que se mantienen firmes ante la invasión y han podido doblegar a sus enemigos.
En la choza de Kanyou, esta reunido él, su hijo Kabu que no es Cacique porque su padre vive y el poder solo puede ser pasado a él solo al momento de morir su padre, pero es el segundo al mando y mano derecha de su padre, Montí su otra persona de confianza, están hablando de como enfrentar y eliminar a los invasores que ya saben delo Serafin en llamas y su misterioso poder de sanación y como mejora las habilidades de susu guerreros y quieren tenerla para mejorar a todo su ejército.
- Papa, tenemos que reforzar la seguridad de la tribu, dice Kabu sereno pero su voz denota preocupación, o sino huir a las montañas.
- No, esta noche iré con los mejores guerreros y atacare a esos invasores, los reducire a cenizas, necesito que te quedes y cuides a tu madre, a tu esposa y a mi nieto.
- Pero papa puedo ayudarte, déjame ir contigo.
- ¡Te dije que no!, confío en ti para proteger a nuestra familia y a la tribu. Después de mi tu serás el nuevo Cacique, cuidalos, cuidalos a todos.
Al llegar la noche, cuando la luna esta en su punto más alto, Kanyou, Montí y otros cuarenta guerreros se dirigieron al campamento español que era el primero que atacarian esta noche.
-Preparados, dice Kanyou a los guerreros pero antes de partir al campamento, sintió un fuerte golpe en la cabeza, un poco conmocionado por el golpe, se agarra la cabeza y ve que la sangre caía por su cabeza, tratando de limpiarse la sangre de su cara busca de donde proviene el golpe sólo para sorprenderse de ver a Montí con una roca en su mano y exclamó furioso:
- Montí tu... ¿Que estas haciendo?
- Ya cállate, estoy cansado de cumplir tus ordenessin ningún beneficio así que te entregue a los extranjeros y me prometieron hacerme el jefe de la tribu, solo tengo que entregarte a ti y a tu estúpida piedra.
- Tu.. ¿Desde cuando hablas con ellos y como puedes entenderlos?.
- Desde hace diez años, me enseñaron a hablar su idioma y me bautizaron poniendome el nombre de Jorge.
Kanyou y sus guerreros están a punto de escapar pero sienten algo caliente que entra en su abdomen empezando a sangrar al momento , al ver su cuerpo sangrando le grita a sus guerreros:
- ¡HUYAN! Escondanse en la montaña pero separense, Arghhhh... Lanzó un grito abrumador al sentir su cuerpo sacudirse por los impactos de bolas de plomo en su cuerpo, agonizante se desploma al ver que cada uno de sus guerreros yacía muerto a su alrededor cayo desmayado con el pulso casi imperceptible lo que le hizo creer a Montí y los españoles que había muerto, así que lo dejaron tirado y regresaron a su campamento.
Minutos después Kabu llegó con el cuerpo sudoroso y al ver a su padre grito con desesperación:
¡PAPÁ! Al ver que no respondía como pudo lo cargó y lo llevó a una cueva oculta adentro de una montaña, al entrar a la cueva que esta iluminada por antorchas en el medio de ella encima de una roca estaba la piedra, que con su color verde agua y la llama brotando desde su interior y la arropaba una color rojizo, Kabu se sorprendió al verlo , recobró la compostura la tomó y se concentró para que la piedra hiciera su trabajo y sanara a su padre, después de aproximadamente media hora y al ver que no pasaba nada grito frustrado:
- ¿Por qué? ¿Por que no pasa nada?.
Agonizante Kanyou despierta y dice en tono suave:
- Kabu hijo, no puedes hacer nada, no posees el poder para despertar su poder..
- Pero papa yo.. Yo no puedo dejar que mueras..
- Hijo no te preocupes, estoy preparado para morir, ahora serás el Cacique y protector del Serafin en llamas, cuidala mantenla oculta que nadie la encuentre. Cuídate y cuida a tu madre y a mi nieto. Con esto y después que le indicara a Kabu que cortara un poco su mano y vertiera su sangre en la piedra, al ver que la piedra aceptara su sangre tornándose rojo intenso, Kanyou murió y fue enterrado junto a sus padres.
Después de recibir el título de Cacique y Shaman, Kabu se dirige junto a su tribu al interior de la montaña, donde vivieron pacíficamente por muchos años.