LA PARTIDA

1129 Palabras
Cuatro años han pasado rápido, tan rápido que la Madre Juliana apenas puede creer cuanto ha crecido Roberto, ya se ha convertido en un hombre joven de  dieciocho años, su cuerpo delgado se torno musculoso,  su cabello n***o azabache creció un poco,  sus facciones mestizas se ven marcadas por un color de piel tostado,  pero con una tonalidad acaramelada que lo hace llamar la atención donde vaya, sus ojos de color gris plata hace que su mirada resal te mostrando su mirada que, aunque serena, tiene una extraña fiereza que hace que sus compañeros tiemblen. Una vez, estando Roberto llevando recados,  actividad que hacia después del estudio para  costear gastos extras que se le presentaban como comprar libros de historia, mitología y arqueología para seguir aprendiendo sobre el tema; esa tarde, estaba caminando de regreso al orfanato cuando de repente vio a una pareja de ancianos que estaban siendo amedrentados por cuatro jóvenes,  exigiéndoles dinero a cambio de no lastimarlos. Justo en el momento en que uno de los jóvenes iba a golpear al anciano, lo detiene Roberto y le da un fuerte golpe en el rostro,  los otros jóvenes se sorprendieron al ver a su líder caer porque era un joven alto, de 1,80 cm y cuerpo resistente y tonificado por ejercicios ya que pertenecía al equipo de lucha de su instituto; con la sangre saliendo por su boca, se levanta furioso y grita: - ¡j***r mocoso! ¿Quien demonios eres tu y por qué me golpeas?. - Quien soy, no me da la gana de decírtelo,  lo que si te diré es que tu y tus amiguitos se pueden ir por donde vinieron y dejen en paz a estos ancianos, le refuto con furia. Al oír estas palabras el rostro de los cuatro jóvenes se puso rojo de furia y gritaron al unísono: - ¡Vamos por el! Todos cargaron hacia Roberto y lo rodearon, el primero de ellos se abalanzó sobre el para agarrarlo pero Roberto fue más ágil y lo esquivó dándole una fuerte patada en el abdomen cayendo gritando de dolor. Sorprendidos los otros tres lanzaban golpes y patadas, a los que Roberto esquivaba con facilidad. Pasaron pocos minutos y Roberto los pudo vencer a todos sin problema alguno. Después les dijo con tono frío: - ¡Larguese de aquí! y no los quiero volver a ver por aquí, ¿entendido?. - ¡Si! Gritaron todos mientras huían despavoridos. Los ancianos estaban perplejos ante la escena que se desarrolló frente a ellos y cuando Roberto iba a preguntar como estaban, el anciano gritó con lágrimas en sus ojos: - ¡Raul, Raul! ¿Donde te habias metido muchacho?. Tenemos años sin saber de ti. Roberto frunce el ceño con inquietud , y después la señora le responde: - Pepe, el no es Raul, míralo bien,  Raul estaría en sus cuarenta años en este momento y el es solo un niño. - Lo siento niño, es que te pareces a mucho a un joven que conocimos hace tiempo, dijo el anciano apenado y después de un suspiro continuo, me llamo José Ramirez pero puedes llamarme Don Pepe.  - Mucho gusto Don Pepe,  los dejo porque estoy un poco retardado. - Gracias por tu ayuda hijo, ven a mi negocio y ver si te puedo ayudar con algo. Este es mi numero de teléfono, prometeme que irás a  vernos algún día. - Está bien, lo prometo. Dice el apenas. El regreso al  orfanato y continuó estudiando mientras por las noches estudiaba en secreto el material que el profesor Martin le mandaba. Un dia Roberto se levanta de su  cama mientras piensa en su mente: "Voy rumbo a uno de mis tantos trabajos como recadero, no me agrada en lo absoluto, sobre todo porque lo tratan con respeto, me desprecian, me insultan y me gritan "Mestizo", que culpa tengo yo de ser mestizo? Golpeo la pared con rabia mientras unas lagrimas intentan salir de mis ojos humedecidos, hasta en este estupido orfanato que se supone deberia darme calor de hogar, no es asi, todos, absolutamente todos, me desprecian, inclusive Sor Maria la directora me trata con desden e indiferencia. Lo unico que me alegra es que ya he reunido lo suficiente, ya que desde hace 5 años empece a trabajar como mensajero reuniendo lo que he ganado para poderme largar de este infierno. He aprendido mucho estudiando por mi cuenta e investigando un poco para saber de mi origen por la manta y el amuleto que me dieron cuando tenia 12 años y segun me dijeron yo vine envuelto en ella, quiero saber mi origen, asi que 2 años despues, a la edad de 14 años empece a trabajar para reunir el dinero suficiente y salir a buscar el origen de mi ascendencia. Despues de un dia extenuante de trabajo me dirijo a la oficina de Sor Maria para hablar con ella. Contengo la respiracion y me preparo mentalmente porque esta vieja desgraciada de diez palabras que me dirije, ocho son para insultarme, asi que respiro hondo y toco. Toc Toc Toc -Pase, dice ella. -Buenas tardes Sor Maria. -Que quieres pedazo de basura mestiza? Dice de forma despectiva. Respiro tratando de calmar mi creciente rabia: -Vengo a decirle que a partir de hoy dejo el orfanato, voy a ver quien soy y saber de donde provengo, suelto con tranquilidad. -Quien te crees que eres? Suelta furiosa. ¿Quien te dio permiso de irte mocoso inutil? Tu no te mandas, no te vas y punto. Ya sin controlar mi enojo contesto: - No le estoy pidiendo permiso, se lo estoy notificando, ya soy mayor de edad asi que no necesito de su consentimiento para nada. - Basura insolente, ¿como te atreves a hablarme asi? Te dimos comida, alojamiento, te mantuvimos aqui aun cuando ya no tenemos  la obligacion de hacerlo una vez porque ya  cumpliste los 18 años, y asi lo agradeces Mocoso ingrato?. - Por esa razon le estoy informando, por agradecimiento a eso, gracias por todo. Me doy vuelta mientras la oigo encolerizada decir: - Vuelve mestizo inmundo, no te he dicho que puedes irte. La miro friamente mientras en tono seco le digo: - ADIOS! Cierro la puerta mientras oigo que algo se estrella. Voy a mi cuarto y recojo mis cosas, el dinero que guardo en mi cuerpo con cautela en un bolsillo hecho por mi dentro de mi ropa para disimularlo y que no se me pierda, la manta y el amuleto y la poca ropa que tengo. Me dirijo a la puerta principal y antes de salir no puedo evitar sentir un poco de nostalgia, a fin de cuentas y a pesar de lo pesimo que me trataron, por 18 años es el unico lugar que conoci como hogar..
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