Sacudió la cabeza. —Me disculpo por arruinar tu reunión. Lo miré con los ojos bien abiertos. Esas palabras fueron inesperadas. —Pero creo que necesitas que te molesten. Puede que seas vicealmirante, pero yo soy tu compañero... Quería encontrar la pared más cercana y golpearme la cabeza contra ella. Y ni siquiera había mencionado la forma en que respondió por mí cuando el guerrero prillón se ofreció a hacerse cargo de la reunión. Una pelea a la vez. —Quinn… —Es mi trabajo ver que Niobe, no la vicealmirante Niobe, esté alimentada, descansada, segura y feliz. Sana. —Bien, pero tengo que volver a mi reunión. —No, no tienes que hacerlo. El tipo del Prime puede manejarlo. —Pero… —No. Desnúdate. Yo retrocedí. —No. —Sí —respondió—. Desnúdate. —Te escuché la primera vez. —Di otro pas

