Yo seguía aún suspirando por aquel hermoso detalle que había tenido Santiago, pero salí de inmediato de mis pensamientos cuando mi asistente la cual también había sido de mi padre, Kate había entrado. -Arquitecta Ana, buenos días, vengo a informale sobre todos los pendientes que tenemos hoy.-Ella era una joven de al menos 35 años, baja de estatura, cabello castaño y delgada. La verdad era alguien muy eficaz, por lo que sabía con mi padre había sido una excelente empleada y no tenia queja en lo absoluto sobre ella, así que decidí que siguiera conservando su puesto. -Buen día Kate, claro que sí adelante. -Coloque mis cosas en el perchero y me senté en mi lindo escritorio. -Se que mi tío Walter se a encargado de algunos contratos o negociaciones en mi ausencia. Pero aún así me gustaría qu

