POV Gianella Ya era viernes. Toda la semana habíamos intercambiado solo mensajes banales con Ares, frases sueltas, emojis, respuestas automáticas. Nada importante. Nada íntimo. Y eso me pesaba. Trataba de estar bien, pero algo en mi interior hacía que no lo estuviera. Lo que realmente me molestaba era que no me había dicho nada sobre la presencia de Lauren en la empresa. ¿Por qué ocultarlo? Esa pregunta me taladraba la cabeza. ¿Acaso creía que no era importante? A las 10 en punto, como cada noche, Ares me había mandado su mensaje: “Duerme bien, Amor. Te llamo mañana. Te quiero” Y a las 6:30, como si fuese su reloj personal, me despertaba con una llamada. La cual no respondía, dejaba sonar el teléfono hasta que dejaba de llamarme, y luego le inventaba cualquier excusa, “estaba en el

