NAMHYUN . . El olor a café por la mañana debería ponerse de moda como despertador para quienes amamos esta bebida, es uno de los placeres más lindos al despertar. Observo entre mis brazos y veo a la mujer que me robó hasta las ganas de respirar anoche, aún me duelen las piernas de tanto ejercicio excitante. Sonrío al recordar. Está dormida como una roca, cansadísima de todo lo ocurrido en los últimos días y, para rematar, nos dimos el lujo de entregarnos. Me levanto con mucho cuidado apartándola de mi cuerpo, debo ducharme y suelo ser bastante demorón. En la ducha, mientras me enjabono, no pasan desapercibidos los recuerdos de las miles de caricias de Victoria sobre mi piel. Sonrío como un tonto satisfecho con la experiencia. Es como dicen por ahí, “después del huracán, llega la ca

