VICTORIA . . Hoy me desperté mucho mejor, menos cansada y pensando en que ya es hora de ponerme a hacer mi trabajo. Desde que me desmayé no me dejan hacer nada, ni salir del cuarto, lo cual veo innecesario; creo que se preocupan demasiado por mí. No estoy acostumbrada a tanta atención, hasta hace nada solo éramos Erika y yo, una familia de dos, y siempre enfrascadas en las largas jornadas de trabajo. Si bien nos cuidamos la una a la otra, no teníamos mucho tiempo para cuidados excesivos a la hora de enfermar. Hoy en día tanto cuidado me abruma, y más cuando me hacen sentir inútil. Así como me quejo, agradezco. Algo curioso es que el día que necesitaba estar solo para mí misma, ellos sin que yo dijera nada, lo hicieron. Tal vez Erika les advirtió algo al respecto, no lo sé. Debo habla

