ERIKA . . —Chicas, por favor, no duden en llamarme, ustedes ya saben que Akali es bien portada y está acostumbrada a verlas. —Les hablo a las chicas que hace tiempo trabajan en la casa—. No creo que haga problema por quedarse con ustedes y en verdad necesito ir. —Tranquila, señorita Erika, nosotras nos encargamos de la bebé, esperamos que todo esté bien con la señora Victoria —responde una de ellas, tomando a mi hija en brazos. —Vamos, Ery. —Me llama Choi porque me están esperando. Dejo un beso en la frente de mi bebé y me retiro. Nos montamos en la otra camioneta y de camino se puede sentir los nervios intensos de todos. Todo aquí está tenso. —No debimos ocultarle nada —recrimina Daek—. Ella se dio cuenta que algo nos pasa y es obvio, somos unos imbéciles. —Golpea la chapa a su cos

