VICTORIA . . Llegamos al centro comercial sin ningún contratiempo. Luego de dejar el auto atrás, entramos logrando un disimulo total. Caminamos por el pasillo principal y la primera tienda que se nos cruza es de vestimenta pre-maternidad. Obviamente ingresamos y ella compra todo lo necesario. Continuamos camino, otra tienda se atraviesa y ella sale disparada con el perrito detrás —cabe destacar que el cachorrito está bien fuerte—. Volteo mis ojos y los sigo con pesar. ¿Quién me manda a mí a abrir mi bocota? La observo tomar un carrito y colocar todo tipo de mini prendas, la sigo con la mirada y se dirige a la caja. —Es la segunda tienda a la que entramos y ya tienes ocho bolsas ¡Contrólate! Te dije lo necesario, luego de que se sepa el sexo vas a querer elegir colores según lo que se

