— L…Louis — solo eso atine a responder, de manera inmediata intente que no llevara sus ojos a mi vientre, agradezco que la ropa holgada aun oculte mi estado.
— Estuve llamándote por dos cuadras ¿de verdad no me escuchabas?
— No, yo…tengo que irme— dije apartándome lo más que pude
— Espera, espera ¿A dónde vas?
— Mi trabajo — respondí— … ¡y aléjate de mí! —grité aterrada
— No te voy a dañar…mi amor — sujeto mi brazo, a simple vista podría parecer un simple agarre, pero estaba ejerciendo algo de fuerza— Solo dame unos minutos, vayamos a un bar ¿sí?
Observe a todos lados casi buscando una salida de esa situación, pero pensé que sería más fácil escaparme si me colaba al baño del lugar a donde quería ir, termine accediendo a su petición y solo caminamos una calle mas hasta llegar a un bar que yo ya conocía, era el mismo que habíamos visitado en nuestra primera noche en Los Ángeles.
— Te ves muy hermosa— empezó a decir una vez estuvimos sentados, pidió dos cervezas, pero yo no bebía nada— ¿Por qué no tomas? Pedí de la que te gusta
— No quiero beber nada— respondí seria
— Dali…nena, he estado como loco buscándote, sé que cometí un error— quiso sujetar mis manos, pero las aparte—, no voy a hacerte daño, mi amor he venido a recuperarte, he cambiado y nunca te hare daño de nuevo, eres mi todo, te necesito mi amor
Esas palabras, las que siempre quise escuchar ¿Por qué ahora me parecían tan vacías? Yo solo podía escucharlo, no podía creer la facilidad que tenia para hacerse el buen hombre cuando yo mas que nadie lo conocía a la perfección, esta no era la primera vez que escuchaba ese discurso del hombre transformado.
— Estoy embarazada, Louis — solté de golpe y el abrió por completo los ojos
— Es…— empezó diciendo, pero lo interrumpí
— Y no es tuyo — el hombre cambio por completo su mirada—, tendré un hijo de Nero
— ¡¿Qué?!
— He estado con él desde hace casi cuatro meses, los mismos de mi embarazo— intente mantenerme serena, pero la verdad es que estaba aterrada—, no puedo volver contigo.
— Nunca te pregunte si querías — en dos segundos había vuelto a su verdadera personalidad agresiva— Vas a irte conmigo, ahora, eres mía y ese crio te lo vas a sacar o yo te le voy a sacar.
— Escúchate en este momento, sigues siendo el mismo — abracé a mi vientre y tal vez fue eso lo que me dio un valor que nunca en mi vida tuve antes— ¿Sabes cuantas veces soñé con que volvieras? ¡muchas! Jamás ¡Escúchame bien! Jamás volverás a ponerme un dedo encima, estuve ciega por ocho malditos años, pero se acabó, arruinaste mi vida, pisaste mi dignidad y me hiciste creer que no valía nada — me puse de pie, al igual que él— Ya no soy la misma y no permitiré que me destruyas de nuevo o que me arrebates algo.
— Estas completamente loca — se acerco y esta vez no retrocedí, lo encare— Tú eres lo que yo quiera que seas, no vales nada, no sabes cocinar, no sabes limpiar, no sabes cantar ¡No sabes coger!
— Tú no sabes cantar, eres un cantante mediocre con un talento mediocre — escupí aquellas palabras— ¡a mí me descubrió un famoso productor! ¡Y seré famosa!
Me sujeto del cabello con rudeza, estaba increíblemente furioso, unas personas se nos acercaron justo cuando él estaba cerrando su puño dispuesto a golpearme, pero yo me adelante, de un rodillazo lo aparte, se quejo del dolor en su entrepierna, la mesera me jalo con ella preguntándome si estaba bien o si llamaba a la policía.
— No, gracias— le dije y luego observé a Louis que seguía quejándose de dolor— Y para que sepas, si se coger, solo que tú eres inservible hasta para eso, deberías pedirle consejos a Nero.
Gruño del enojo y casi se abalanzo sobre mi cuando unos sujetos lo detuvieron, me aparté, les agradecí y luego de tomar mi bolso salí de ahí lo más rápido que pude. Joder que me sentía la mujer mas poderosa del mundo, había enfrentado al hombre que hasta ese momento decía amar con todo mi corazón, había abierto los ojos, logre darme cuenta de que ese hombre era malo, que no me amaba, lo que quería era tener a la sirvienta que lo atendía en todo momento y que hasta se hincaba para besarle los pies, ya no seria más esa mujer ¡Nunca más!
Llegue de un animo estupendo al hospital donde Nero trabajaba, en la recepción estaba esa enfermera resbalosa, la observe con un gesto de superioridad, porque soy la novia de Nero.
— Bienvenida señorita— iba a dar mi apellido, pero la detuve
— Podrías empezar a decirme señora Menegroth— la corregí a lo que la chica asintió no muy segura— No falta mucho para que sea mi apellido formal.
— ¿Están comprometidos? ¿Tan rápido?
— Querida, nos conocemos desde hace ocho años, al contrario, nos habíamos tardado — exclame sonriendo como si nada— ¿Podrías decirme donde esta Nero?
— Esta muy ocupado — era obvio que me mentía— pero le diré que vino
— Yo creo que no…
Estaba por decirle todas sus verdades cuando note que Nero había estado escuchando desde un pasillo porque asomo la cabeza, estaba aguantándose toda la risa, no sabia si darle un beso o darle una patada a ese hombrecito, se vio que tomo una gran bocanada de aire para salir y verse muy tranquilo de la vida.
— Hola, mi amor— me saludo y se acerco a besarme, con muchísimo gusto respondí ese beso—, que gran sorpresa verte por aquí
— Te traje el almuerzo — le dije abrazándolo muy feliz — ¿Puedes salir a comer?
— Claro que si— Me derretía esa manera que tenia de mirarme— Jennie, saldré a comer con mi prometida — la mujerzuela esa solo asintió en silencio.
Casi me daban ganas de reírme en su cara, pero me contuve cuando Nero sujeto mi mano llevándome fuera, apenas pisamos el exterior se empezó a reír a carcajadas, me abrazaba, pero no dejaba de reír.
— Eres tan increíble — me decía entre su risa— llegue a pensar que ibas a darle un golpe con la bolsa en cualquier momento.
— Pues si lo pensé — dije sacándole la lengua
— Se que no debería, pero me pone feliz que te pongas celosa, no se como puedes pensar que podría mirar a otra mujer que no seas tú— me tomo de las mejillas— Eres la única para mi
— …ella tiene mas pechos que yo— dije de pronto— es fea de cara…pero tiene buen cuerpo, que sospecho es operado.
— Llaverito, así tuviera los pechos mas grandes del mundo o el cuerpo operado más extravagante, yo seguiría viéndote a ti nada mas — se me llenaron los ojos de lágrimas— ninguna mujer podrá superarte nunca
— ¿Por qué eres tan lindo? — estaba ya al borde del llanto
— Porque te amo, te amo con todo mi corazón.
— Te quiero Nero…lo digo sinceramente, te quiero y este cariño no hace más que crecer…
— Me hace inmensamente dichoso escuchar eso, moriré cuando finalmente obtenga de ti un te amo
— Y puedo asegurarte, que lo obtendrás — le di un pequeño beso—, quiero ser la mujer que mereces, no planeo darte un corazón lastimado, tome la decisión de empezar la terapia para eliminar todos mis temores y seguir mejorando contigo a mi lado.
Nero sonrió y prometió ayudarme en todo el camino hacia mi recuperación, había dado un enorme paso hoy cuando enfrente a Louis, mantendría esa victoria en secreto hasta sentirme lista para contarle sobre el encuentro.
Poco a poco estoy volviendo a ser quien era.