Wes vuelve a su posición original, inclinado sobre Chrissy, y yo me acerco a él, apretando mi cuerpo contra el suyo, sintiendo su piel caliente a través de los huecos del vestido de novia de encaje. Coloco una mano sobre la suya, apoyada en la pared, y la otra la rodeo por el brazo, agarrándole el cuello con fuerza. Su respiración regular se convierte en un siseo forzado mientras lucha por respirar. El marcador cae al suelo. Wes gime. "Te voy a follar hasta que te corras como una chica", le gruño al oído. Le suelto el cuello y le muerdo donde descansaría el collar, chupándolo a propósito y dejándole un chupetón rojo brillante para que lo esconda después. Empieza a gritar, pero le tapo la boca con fuerza con la mano. "Cállate la boca, perra". Siento a Wes empujar su trasero aún más haci

