Emma
Suena mi alarma dándome aviso que ya ha llegado el día . Me levanto de una para meterme a la ducha mientras me baño medito todo lo que voy a hacer hoy y es la mejor elección. Salgo y busco que voy a ponerme hoy opto por un vestido verde oscuro con un pequeño corte en la parte delantera con zapatos altos y mi cabello que me vuelve loca una trenza a medio lado, no soy de maquillarme soy de las que piensa que el maquillaje acaba con la piel, las pocas veces que lo hago es que se vea mi rostro lo más natural posible como ahora solo un poco que labial y listo preparada para el día que me espera, tomo mi bolso el más caro que tengo y bonito hoy sí que no salgo con ningún mantra la vez pasada me fue re mal
Salgo dejo una nota en el refrigerador para Eli “me fui te llamo luego tengas un lindo día besos” Estoy en la parada del autobús y hoy como nunca llego temprano mientras voy veo pasar la gente que va atareada a sus trabajos, únicamente espero que hoy me vaya bien solo quiero eso no pido nada más. Llego a mi parada y otra vez decido caminar me relaja mucho, y reflexiono cada una de las palabras que voy a decir, es más nunca he sido así y me llena de rabia cuando he tenido miedo a una persona nunca, pero ahora lo tengo, al mismo tiempo me llena de rabia porque ese idiota se merece una lección para que deje de ser tan arrogante. Llego a mi destino y está el mismo guardia de la vez pasada
—Buenos días— con una sonrisa Buenos días, señorita adelante ya no necesita el gafete la próxima vez pase por la otra puerta de los empleados
— Gracias
Llego a la recepción, está de nuevo la misma chica de la vez pasada con su mirada pesada ¡ ¡uf que me lleva !
Buenos días— nada más por educación
— Aaa que necesitas— expresa
— Tengo una reunión con el señor Héctor Sandoval
— Eres la nueva verdad de presidencia— menciona, alzando las cejas
— Creo que eso no es de tu incumbencia no crees — ya me cae mal, por chismosa y metida — Bájale un poco solo quería saber, ahora espera un momento, — solo le sonrió
— Dirígete al tercer piso
— Oye te puedo decir algo la próxima vez responde cuando alguien te salude no te quita nada ni un poco de tiempo te hace más persona y no averiguar lo que no te importa ahora si Muchas Gracias— tenía que sacarme esa espinita Camino hacia el ascensor sin esperar a que me responda solo escucho como rechina los dientes Subo al tercer piso y me dirijo hasta donde una chica
— Buenos días — le digo
— Buenos días, Señorita del Castillo
— Solo asiente
—Ya puedes pasar señorita—
— Gracias
— Tocó
— Sigue por favor
— Entro a la enorme oficina que es más grande que mi habitación, acaso todas las oficinas de este lugar son de esta manera
— Si es grande no— me menciona, se me tuvo que notar la cara de idiota
— Si un poco le contesto apenada
— Buenos días, señor Héctor Sandoval —
— Buenos días, señorita del Castillo, tome haciendo por favor
— Gracia Bueno a lo que venimos
— Ante de que empiece primero quiero manifestarle algo— le digo, no quiero perder más tiempo aquí
—Si, te escucho
— Es que ya no estoy interesada en trabajo, discúlpeme por hacerle perder el tiempo podía habérselo mencionado el día que me llamo, pero me gusta decir las cosas de frente
— Hay algún inconveniente— dice si claro que que lo hay, pero no le voy a decir la razón que tiene nombre y apellido — No, ninguno
— Espere un momento aquí si
— Asiento con la cabeza, sale de su oficina
Luego llega con una cara de asustado, parece un papel
— Señorita del Castillo podría usted pasar a presidencia por favor— todo aturdido
— Porque — ahora que se trae ese idiota
— Solo que el presidente quiere hablar con usted— manifiesta, al verme con mi pelea interna
— Creo que no es necesario que pase hablar con su jefe
— Señorita no me haga las cosas más difícil por favor— al ver su suplicante mirada, en verdad le tiene tanto miedo — Está bien— al verlo en la forma que llego el pobre se relaja, de seguro el idiota lo intimido, pero ahora me surge una duda por que quire hablar conmigo por que tanta molestia.