Cap. 02

1390 Palabras
El día del ensayo, previo a la boda, había llegado. Victoria se miraba en el espejo y no podía creer lo hermosa que lucía con su vestido en tono champagne hecho a la medida, sandalias de tacón color dorado y su cabello n***o recogido en una coleta alta, se había maquillado en tonalidades bronce que contrastaban muy bien con su piel blanca. —Mi niña que hermosa te ves — su madre, Denise, quien había llegado esa misma tarde la admiraba con los ojos aguados desde la puerta. —Gracias mamá — Victoria abrazo a su madre con cariño.— Ya es hora de irnos. Ella se separó de Denise y tomó una pequeña cartera de mano luego ambas se dispusieron a salir del edificio para ir en dirección al exclusivo restaurante donde se llevaría acabo la cena. En el lugar los invitados hacían acto de presencia, Andrés acompañado de sus padres y Victoria junto a su madre, les daban la bienvenida. —Vicky, te ves radiante — saludó Bertha a su amiga. Victoria notó que esta iba vestida de forma extrovertida con un vestido straple en color rojo y zapatos de tacón doce centímetros. —Gracias Bertha, tú también te ves bien.— aunque la verdad es que su atuendo sería mas adecuado para un bar, pensó Victoria. Como si el destino se empeñara en juntarlas, Fridda llegó justo en ese momento y Bertha al verla puso cara de asco, así que continuó su camino para saludar a Andrés y sus padres. —Amiga, te ves perfecta — Fridda abrazo a Victoria y luego a Denise — Tú también estás muy guapa, seguro sales de aquí con un novio — bromeó —Aisshhh qué cosas dices mi niña — Denise sonríe ante las palabras de Fridda. —¿Y a mí no me piensas saludar, Fridda? — preguntó Andrés acercándose con una sonrisa falsa. —Hola Andrés — respondió con una sonrisa igual de falsa. —Es un gusto que nos acompañes esta noche — sonó aún mas falso y luego se dirigió a Victoria — Osita ya tenemos que tomar nuestros lugares. Victoria asintió y juntos fueron hasta su mesa donde además los acompañarían sus padres. —Mañana a esta hora ya serán marido y mujer, espero que cuides muy bien a mi hijo — Dice Grace, la mamá de Andrés. —Y yo espero que su hijo cuide muy bien a mi niña — intervino Denise. —Madres siendo madres — sonrió James, padre de Andrés — nuestros hijos se cuidaran mutuamente, de eso se trata el matrimonio. —Así es papá. No tienen por qué preocuparse. — afirmó Andrés dándole un suve beso en la mejilla a Victoria. A Denise tampoco le agradaba Andrés, le parecía una persona antipática y presumida pero su hija lo amaba así que ella nunca se opuso a la relación entre ambos. Por su parte Fridda estaba muy nerviosa, llevaba desde la despedida de soltera pensando en cómo salvar a Victoria de un matrimonio destinado al fracaso, incluso se había cuestionado si realmente debía hacerlo, una parte de ella quería creer que había mal interpretado la conversación que escuchó. Pero no, ella estaba lo suficientemente cuerda como para saber que estaban engañado a Victoria. En ese momento observa como Bertha se levanta y desaparece de la vista de todos con dirección al sanitario. Minutos después Andrés se separa de Victoria para también levantarse e irse por el mismo camino que recorrió Bertha. Al parecer solo Fridda lo había notado, todos charlaban tranquilos ignorando la situación. Tomando una respiración profunda Fridda se levantó dispuesta a averiguar si aquel par de desgraciados estaban juntos o era su imaginación. Ella caminó lentamente hasta llegar al baño de mujeres, entró sigilosamente y sacó su celular para grabar cuando escuchó ruido en uno de los cubículos. Tal y como había sospechado, allí estaban Bertha y Andrés follando como conejos. Sintió cómo la rabia se apoderó de ella por lo que le estaban haciendo a su amiga. Volvió a salir del baño para ir en busca de Victoria, ella iba a odiarla por lo que haría pero prefería eso a que fuera infeliz con un hombre tan ruín como Andrés. —Victoria ven conmigo por favor — le pidió Fridda con urgencia. —¿Que ocurre? — preguntó Victoria extrañada. —No preguntes, solo ven conmigo rápido. — Fridda la tomó de la mano para jalarla. Denise miró la escena con preocupación, inmediatamente supo que algo malo pasaba, así que también se levantó y las siguió. Cuando llegaron al baño Fridda le señaló el cubículo a Victoria, claramente se podían escuchar gemidos ahogados ahí dentro. Victoria, que no terminaba de comprender, se alejó un poco y pudo notar los zapatos de su prometido que se veían por debajo de la puerta. Ella se puso como loca. Comenzó a golpear la puerta con todas sus fuerzas. —¡¡¡Maldito bastardo!!! Te voy a matar... — Victoria golpeaba la puerta con mucha rabia. —Vicky calmate por favor — pedía Fridda —¡¡¡Voy a matar a ese par de infelices!!! Denise trataba de contener a su hija pero era imposible. Victoria se había convertido en una fiera. —¿Qué está ocurriendo? Los gritos se escuchan en todo el salón — entró el padre de Andrés seguido de su esposa. —Pasa que su hijo está ahí encerrado teniendo s**o con Bertha — respondió Fridda con evidente odio hacia ese par. El hombre se acercó al cubículo, incrédulo de lo que aquella muchacha decía, su hijo no le haría pasar aquella vergüenza. —¡Abran la puerta ya mismo! — exigió pero no obtuvo respuesta. De una patada la abrió, revelando a Bertha desnuda acompañada de su hijo Andrés, este estaba vestido. Victoria se le lanzó encima para golpearlo, ella lloraba de rabia, jamás imaginó que precisamente aquellos dos fueran capaces de hacerle algo así. —Ustedes dos son basura — gritó ella. —Osita no es lo que parece — Andrés trataba de explicar lo evidente. —Jamás vuelvas a llamarme así, eres un hijo de p**a infeliz. En ese punto los invitado ya estaban viendo toda la escena sin poder creerlo. —Ay ya basta Victoria, no seas tan dramática. Mira todo el alboroto que estás causando — dijo Bertha sin pudor alguno mientras buscaba su vestido. Victoria le dió una cachetada muy fuerte, no podía creer el nivel de descaro de aquella mujer. —Hija ya es suficiente, vámonos de aquí — la tomó Denise del brazo. —Osita puedo explicarlo.— Andrés insistía. —Alejate de mi hija o no respondo — lo advirtió Denise apuntandolo con un dedo. —No le hable así a mi hijo, un error lo comete cualquiera — espetó Grace con rabia defendiendo lo indefendible. —Usted cállese vieja alcahueta — le respondió Denise casi gritando por la rabia que sentía. Grace hizo un gesto dramático poniéndose la mano en el pecho, fué a responder cuando derrepente se escuchó un golpe, era su marido que había golpeado a Andrés. —Eres una vergüenza — le dijo este a su hijo y salió del lugar. Denise se llevó a Victoria que parecía estar en shock, su cuerpo temblaba de impotencia. Antes de salir tras su amiga, Fridda se acercó a Bertha y también le dió una fuerte bofetada. —Me la debías — le dijo con una sonrisa y salió dejandola allí llena de dolor. Victoria no podía creer lo que había ocurrido, cómo era que no se había dado cuenta de lo que ocurría en sus narices. Las lágrimas rodaban sin parar, lo que debía ser uno de los momentos mas felices de su vida, se convirtió en una auténtica pesadilla. Al llegar a su departamento se encerró en la habitación, lloró toda la noche, no tenía consuelo. Su madre la dejó desahogarse, sabía que no había nada que pudiera hacer, sin embargo estaba segura de que Victoria superaria aquello con el tiempo. —Lo siento Denise, tal vez debí elegir una mejor manera de decirle las cosas a Victoria. — se lamentó Fridda. —No te preocupes mi niña, de nada vale lamentarse y sé que tus intenciones fueron buenas. —Volveré mañana para ver cómo sigue Vicky. Denise asintió. Su hija las necesitaría.
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