Mariana se acercó a Gerardo, en cuanto Rafael se despidió de él, se sentía un poco preocupada por lo que su hijo le pudiera haber preguntado, lo observo discretamente, era muy guapo, se parecía mucho a Marco, pero también a ella. Aunque aun era un muchacho, actuaba como un hombre, era inteligente y galante, encantador y por algún lado había un sequito de jovencitas que lo seguían a todos lados, aparentaban y disimulaban, pero no engañaban a nadie. Al menos no había notado un gesto de desagrado en su atractiva cara cuando hablo con Gerardo. _Hola. _Hola. No te lo había dicho, pero te ves hermosa, aunque no es es el vestido, ni el maquillaje o el peinado, es el brillo especial en tu mirada. Supongo que la terapia funciona y te has sentido menos aprensiva. _Si, la terapia ha servido para

