_Hola Diana… ¿Puedo pasar? — se asomó tímidamente por la puerta del consultorio. _Hola Mariana. Adelante pasa, siéntate. ¿Cómo has estado? _Bien. Lamento lo del otro día. _No te preocupes. Lo importante es que regresaste para continuar con la terapia. ¿Tienes algo en particular que quieras hablar o seguimos donde nos quedamos? _Yo… ya hablé con Gerardo. Estuve a punto de acostarme con él, pero… al final me arrepentí. No me sentía lista aún, al menos no como yo creía que estaba. _¿Por lo mismo o hubo algún factor nuevo? Estabas muy decidida, por supuesto no era obligatorio. _Yo siempre quise tener un hijo, claro, antes de que me embarazara de Marco. Gerardo nunca quiso tener hijos, no le gustaban los niños y decía que no era… solo embarazarse y ya, que eran mucha responsabilidad. _Pe

