No es ninguna sorpresa, la mudanza a California definitivamente logró convertirme en un actor porno. No sólo habíamos habilitado un espacio en el apartamento dedicado a los rodajes con iluminación y cámaras profesionales, sino que el contenido que estábamos produciendo ya no tenía nada que ver con vender unas cuantas fotos de desnudos o de pies. Nick y yo inauguramos el "estudio" junto a un buen y viejo 69. Él me estaba chupando la polla mientras yo le bordeaba y le metía los dedos en el culo, y luego, cambiamos. Aunque no llegó al punto de tocarme, Nick no dudó en meter su lengua húmeda profundamente dentro de mi peludo y almizclado agujero. Habría gruñido de placer si mi boca no hubiera estado ocupada con su polla y sus bolas. Estaba chupando al chico como una maniaca, yendo tan le

