Cuándo el desayuno terminó, Harry se marchó con Tyler para mostrarle el castillo, mientras que la reina continuaba con sus enseñanzas. Yo quería ir con ellos, deseaba un respiro, pero no podía alejarme, más bien tenía que ensayar mis clases de danza y luego, me fue enseñando sobre lo que una buena esposa debe hacer. –Oí que entraste en la habitación de mi hijo esta mañana– me dijo de pronto, pillándome desprevenido, ya que no sabía que le habían dicho– mi sirvienta pasaba cerca cuándo te vio. –S-Sí...– confirmé nervioso– quería saludarlo. –Aún no están casados, no puedes entrar en su habitación– me decía, algo que ya sabía– tú eres virgen ¿verdad? –Por supuesto– mentí sin siquiera dudarlo, sabía que no debía hacerlo, si ella llegase a descubrir que no lo soy, impediría que me case con

