Debo reconocer que estoy nervioso, salir al balcón es algo que hasta ahora nunca había hecho. Este no es cualquier balcón, este es uno donde se puede ver la ciudad y normalmente se utiliza como centro de reunión cuándo los de la realeza desean darles un comunicado a los ciudadanos. Cuándo abrieron las puertas me acerqué con temor, la gente no tardó en abuchear mi nombre y hasta gritaban con mayor euforia pidiendo mi renuncia en temas relacionados con la nobleza. Derek estaba a mi lado, sus dedos se mantenían entrelazados con los míos, cuidándome y dándome apoyo como tanto lo necesitaba. –¿Quieres que comience yo? –me preguntó viéndome a los ojos. –Hay mucho ruido...–comenté con temor. Derek sonrió y se acercó más al borde, consiguiendo que rápidamente todos guardaran silencio. Yo sa

