No comprendía que ocurría, pero podía ver como mi amigo se alejaba con aquel chico al que no conozco. Él no me había hablado sobre aquel nuevo soldado, viste como sus otros guardias, así que asumo que lo conoce, además se alejó con él, dejándome desconcertado por ver al rey enfadado. –¿Qué ocurrió? –me atreví a preguntar, deseando entender por qué el rey no quería verlo. –No tiene importancia– me dijo atreviéndose a deslizar su mano por mi mejilla– ¿podemos hablar? –preguntó, haciéndome recordar que estaba cabizbajo por su culpa. Yo no deseaba hablar aún, pero opté por asentir mientras él me proponía salir al jardín, para conversar en un sitio privado y donde podríamos disfrutar de la bella mañana. Como no deseaba hablar, lo seguí en silencio y esperé a que él iniciará la conversación

