Camila no podía creer lo que sus ojos veían y menos aun lo que sus oídos escuchaban. Resulta que el chico con el que tuvo un altercado esa misma mañana, no era nada más ni nada menos que el hermano de Daiana Fernández, su compañera de curso. Aquella chica con la cual González se sentía más que a gusto y que, además, era la hermana del chico con el que había tenido ese altercado de los huevos y la leche esa misma mañana.
Daiana se había pasado la mayor parte de la semana ayudando en la decoración del bar de Franco, su hermano mayor. El mismo que había decidido invertir su parte de la herencia de sus abuelos en un negocio que le genere ganancias y multiplique su inversión y por alguna razón, pensó en un bar.
Había llegado la noche de la inauguración, y ella estaba más que ansiosa porque por primera vez en la vida, su hermano le había permitido ser parte de uno de sus proyectos.
Decidió ponerse esas musculosas de seda que se abrochan en el cuello y tienen gran parte de la espalda descubierta en color azul Francia y un jean bien ajustado en color blanco. Como calzado, eligió unas botas charoladas en color n***o, al igual que la campera de cuero y cordero a la cadera.
Daiana no era de usar el pelo suelto, pero la inauguración del "Bar Clap City" lo ameritaba. Se hizo algunas ondas y se dejó el cabello suelto. No sin antes echarse el flequillo para atrás y sostenerlo con un clip.
"Verdaderamente hermosa"
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La música retumbaba por todo el local y la gente disfrutaba de distintos tragos que el barman los preparaba. Si bien la capacidad del lugar albergaba unas 150 personas o quizás un poco más, es cierto que el lugar "reventaba de gente" y un gran número se ubicaban en las mesas de afuera.
A la inauguración habían asistido el hermanastro de Daiana y Franco, hijo de la pareja de la madre además de Franco, su hermanastro Juan Ignacio. Nacho, como familia y amigos le suelen decir, tiene 25 años y es estudiante de Ingeniería en la Universidad de Buenos Aires. Soltero y sin hijos vive exclusivamente para costear sus propios gustos. Esto incluía, viajes, autos y mujeres. El jamás se enamoró de ninguna mujer. De hecho, es de esos que piensan que todas las mujeres existen y sirven para una cosa: para complacerlo a él.
" Si, lo sé . . . Asquerosamente egocéntrico"
Si bien a sus hermanos no le gustaba como conceptualizada a las mujeres lo cierto es que, en su mundo, existían dos distintas al resto: su hermanastra y su madrastra. Daiana siempre sostuvo que ese "rencor
y desprecio" con el que jugaba con las mujeres era una manera de manifestar el abandono que sufrió por parte de su madre a los 10 años. Pero este es un tema del cual Nacho, jamás quiere hablar.
Él no había asistido a la inauguración por que le interesase el negocio de su hermanastro, claro que no. Él se presentó por el simple hecho de que irían asistir muchas mujeres con las que podría satisfacer sus necesidades, sus deseos y obviamente, no se perdería esa "magnifica" oportunidad.
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Luego de cerrar unos asuntos del bar con Franco, Daiana se adentra en la multitud en busca de Nacho con la intención de que la llevase a casa, dado a que a las 8 am debía levantarse para ir a trabajar y ya eran como las 1:30de la madrugada. A dónde mirase había parejas "apretando" como si no hubiera un mañana, pero ningún rastro de su hermanastro. Cuando logró distinguirlo, se da cuenta de que llevaba arrastrando a una chica que a simple vista creyó saber quién era. Aunque se negó a si misma ya que no podría "tener tanta suerte" (nótese el sarcasmo). Sin pensarlo, decide seguirlos para descubrir que la mujer que acompañaba a Nacho ella la conocía demasiado bien.
- ¡Juan Ignacio! -
En el momento que ella gritó su nombre, el muchacho se volteó para ver a su hermanastra muy molesta y no sólo porque la había dejado sola sabiendo que debía llevarla a la casa a las 12:30. Sino porque con quién se encontraba hablando muy a gusto era una persona a quien, con tan solo conocerlas primeras horas, la detesto por completo.
- ¿Vos qué haces acá y cerca de mi hermano? -
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- ¡Vámonos ya, Daniela! -
Dani no entendía el porqué de mi actitud, pero no quería detenerme a explicarle que "aquella otra" de quién creía algún interés particular con Diego González, estaba en la fiesta y no solo eso, sino que resultó ser hermana del estúpido a quien le ensucie el pantalón a la salida del supermercado. Ese tal Juan Ignacio.
- ¿Qué pasó? Son recién las 1:45. Es muy temprano. - me dijo mientras hacía “puchero” con los labios y juntaba las manos a modo de súplica.
- No me interesa, quiero irme ya. Busca a tu primo y vamos, si no me voy sola. -
Sé que para mi mejor amiga no hay peor cosa que sacarla temprano de un boliche y peor si se encuentra bailando muy a gusto con un chico que le gusta. Pero lo lamento, o me voy con ella o me voy sola.
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- Ahora sí, explícame ¿qué pasó para que quieras salir así del bar? - pregunta luego de tomar un sorbo de la gaseosa y acomodarse en el sillón del living.
- Bueno, voy a sintetizar un poco el asunto. –
- Por favor. –
- Ayer a la salida del supermercado me choque con un chico y da la casualidad que estaba en el bar. Pero antes que quieras hablar, el chico resultó ser hermano del dueño del lugar, quien de casualidad es amigo de tu primo. –
- Wao, eso sí es casualidad. –
- ¿Y queres saber más? Cuando estaba hablando con él se apareció la hermana que para mí mala suerte es mi compañera, la chica esa que estoy segura que algo tiene con Diego. –
- Ay, Camila otra vez . . . espera, espera, ¿esa chica es hermana del dueño del bar y del chico con el que te chocaste en el super? –
- ¡Bingo! Entendiste. -
Minutos antes en el bar...
- ¿Qué estás haciendo con ésta? – me dice enojada mientras se pone frente al tal Nacho.
- Baja un cambio nena y a mí no me llamas así. – le respondo molesta ante la actitud que estaba teniendo conmigo,
- Haceme el favor, no te metas en conversaciones de familia – luego de decir esto se da media vuelta dándome la espalda intentando llevarlo “a la fuerza”
-
- Me meto porque estás hablando de mí estando yo presente. – retruco verdaderamente molesta ¿encima que me la tengo que fumar en la escuela haciéndose “la diosa” con Diego, mi profesor, tengo que aguantarla acá? No. Ni lo sueñe.
- Vamos Nacho, mañana trabajo. Después, en otro momento, te levantas a las minitas que quieras. Ahora llévame a casa. - no pretendía quedarme callada, pero tampoco quería pelear por lo que “la mandé al carajo” básicamente y me fui a buscar a Dani para irnos del bar.
- ¡Anda, enferma! -
En el momento actual.
- No entiendo por qué te estás riendo. No me parece gracioso. –
- Si lo es Camila. Mira, le estás dando demasiada importancia a lo que hace o no esa chica. Creo que deberías dejar lo de Diego en el pasado porque ya no puede pasar nada entre los dos. Entiendo que tengas que padecer el volver a tenerlo como profesor, pero hazte a la idea de que todo quedó en el pasado, que nada más puede pasar entre los dos y que lo que hagan él y esa chica nueva no es así yo tuyo. Ya supéralo Cami. -
- ¿Por qué siempre terminas cerrándome la boca? -
- porque soy la voz de tu conciencia y como tengo hambre voy a ver que tenés para comer en la cocina. –
- siempre pensando en comida vos eh. -
- igual q vos amiga. Igual que vos. -
. . .
El lunes había llegado y con él, la rutina del trabajo y el profesorado. Este año iría a ser muy estresante ya que iba a cursar un taller de prácticas docente en un jardín maternal por cuatro semanas y para mí suerte me había tocado sala de 2 años. Si bien no era muy buena en literatura, cuando de teoría se trata, era fantástica y muy creativa en la práctica, por lo que ya había planificado el itinerario didáctico y estaba realizando los materiales. Por otro lado, hoy tenía clases con Diego y si mal no recordaba es el día en el que va hacer el sorteo de las parejas para los prácticos y, además, según lo que expreso en el mail en cadena que nos envió, tenía algo muy importante que comunicarnos en la clase de hoy.
Horas más tarde ...
- ¿Bueno, leyeron el mensaje que mandé? Perfecto. Como sabrán hoy realizaremos el sorteo para armar los grupos, por lo que pasaré a explicarles en qué consistirá. Fernanda me dio la lista y conté 28 alumnas lo cual da un total de 14 grupos de dos alumnos cada uno. Lo que haremos será los siguiente, en esta caja hay 28 sobres con un color que se repite dos veces. Esto significa que aquellas dos alumnas que les haya tocado el mismo color en el sobre se agruparán. La otra noticia es que los grupos serán permanentes, por lo que, si se llevan mal, en el peor de los casos por supuesto, aprenderán a convivir con sus diferencias y trabajar desde ellas dado a que de eso depende sus notas. Sólo y si así lo considere se podrá hacer alguna excepción. Mientras tanto, esta es la modalidad de trabajo. -
De fondo se escuchaban las quejas de mis compañeras y no era para menos ¿A quién le caería bien que el azar decidiera con quién realizarías pareja para trabajar en una materia? A NADIE.
Luego de que cada quien sacará un sobre me encaminé hacía Diego con la intención de preguntarle sobre la persona que formará equipo conmigo ya que podía observar como todos encontraban su "media naranja" y yo aún sin descifrar a quién le había tocado el color rojo. Pero en el preciso momento en el que iba hablarle, una chica grita el color que le tocó y cuando volteo para contestarle que yo tengo el mismo me quiero morir.
- Mierda. –