La noche se había instalado más rápido de lo que Eugenia hubiera imaginado. Había pasado tanto tiempo pensando en que Gastón estaba en el mismo pueblo que ella, que no se había logrado concentrar en nada más. Llevaba años imaginando aquel reencuentro y sin embargo no se había parecido a ninguno de los que había soñado. Debía reconocer que lo seguía viendo tan atractivo como lo recordaba, pero su arrogancia también parecía intacta. Le había hablado como si la hubiera visto el día anterior, sin sentimentalismos ni explicaciones. La había mirado sin disimulo y sólo había hecho mención a su cabello. Aún intentaba descubrir si su comentario había sido irónico o real, pero intentaba convencerse de que aquello no debía importarle. Ella estaba allí para catapultar su carrera, para demostrar q

