"Sergio Scavo" El ascensor se detiene es nuestro piso, y ya yo no sé a donde dirigirme. Lo veo avanzar a su oficina, y me quedo dubitativa, de todas formas mi verdadero jefe es él, debería preguntarle qué pasará conmigo. Cómo si leyera mi mente, voltea en mi dirección. —¿Viene?—inquiere mirándome con esos ojos paralizadores. Asiento sin formular palabra, voy detrás de él, sin acercarme mucho, no quiero incomodar, mucho menos ser una molestia. Los jefes a veces tienden a irritarse mucho con los empleados, y definitivamente no quiero ser un saco de frustración. Quiero estar como vengo, un trabajo digno y relajado, con buen sueldo y un ambiente laboral decente. Pasamos a su oficina donde para nuestra sorpresa está su hermano junto con Linda, esperándolo supongo. —Sergio, que bueno verte

