Dos meses después.- Mykonos, Grecia.- (***) La muerte de Michael fue más difícil de lo que podría haber imaginado, a pesar de lo que me entere en Nueva York, me siento vacía, tengo tantos sentimientos encontrados, tristeza, rabia, decepción, siento todo al mismo tiempo. Cremamos a Michael en Canadá y decidí traer sus cenizas aquí a Grecia y esparcirlas en el mar, aquí donde fuimos tan felices, donde nos casamos, donde no había drama, ni complicaciones. No he parado de llorar, no quiero salir, apenas me levanto de la cama para tomar un baño y salir y sentarme a ver el atardecer como lo hago ahora. Las cosas no debían terminar así, siguen brotando las lágrimas, lo que más lamento es que antes de que Michael tuviera el accidente no nos habíamos visto en dos semanas, solo nos comunica

