-Scarleth, acomoda el vestido y ponte ya los zapatos.- observé los altos zapatos que tenía en mi mano derecha mientras bajaba las escaleras de la casa. -Ya, ya.- me coloqué los zapatos una vez que pude apoyarme en el hombro de mi papá. Supuestamente amigos muy importantes vendrían hoy. Por lo que significaba que todo tenía que estar perfecto. -¡John!- llamó o mejor dicho, grito a los cuatro vientos.-¡John carajo! ¡Apúrate!- le grito al pobre hombre. -Relajate, estamos bien.- trato de calmarla papá. Mi madre con respecto a estas situaciones se alteraba hasta comenzar a gritar y mandar a todo el mundo y bueno, todo el tiempo mandaba a todo el mundo. Mi madre era de esas personas que nacieron para ser reinas o presidentas, pero eligieron casarse con un empresario y dar a luz a un hijo

