ZARA Una semana más ha pasado y Tom casi no me habla, me escribe un par de veces al día para preguntarme cómo estoy y para desearme buenas noches, pero sé que está pendiente de mí, porque Susan me dice cada vez que él le escribe a ella para asegurarse de que he comido bien, usualmente a la hora del almuerzo; y en un par de ocasiones, incluso se aseguró de llevarme el almuerzo él mismo, aunque no entró a mi oficina, sino que se los dejaba a Susan. He estado tan ocupada con los asuntos de la compañía, que incluso a veces se me olvida la situación en la que estoy, hasta que algún síntoma aparece repentinamente, como las náuseas, la aversión a los olores fuertes y los estúpidos antojos de comida; a este punto, estoy segura de que Susan ya tiene fuertes sospechas de lo que está pasando,

