Tus Caderas

1519 Palabras

El destello ardiente de deseo en sus ojos se intensificó hasta volverse una tormenta. Le encantaba mi desafío constante. Le fascinaba que la sumisa niña del convento hubiera dejado paso a esta mujer desafiante que no temía enfrentarlo directamente en su propio terreno de juego. —La clave de la liberación no está en los brazos. Está en las caderas —murmuró, su aliento caliente chocando directamente contra mis labios entreabiertos—. Tienes que usar mi propio peso muerto en mi contra. Soltó mis muñecas de manera abrupta. Mis brazos cayeron rendidos a los lados sobre la colchoneta, pero él no se movió ni un milímetro de su posición dominante. Sus manos viajaron lentamente por mis costados hasta mis caderas, agarrándolas con firmeza inquebrantable. —Levanta la pelvis —ordenó con voz ron

Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR