Killian — No, no es necesario que te disculpes — digo soltando la calada de mi cigarrillo. Está es una de esas raras veces en las que logro quitarle la máscara de secretaria a Carla, una de esas raras veces que no son cuando está en la cama o en algún oscuro rincón debajo de mi cuerpo o sobre el mismo, sonrío y la miro como si viera una nueva versión de ella. — Sabes está es la primera vez que pierdes los estribos conmigo, como una verdadera amante, si tan solo pudieras dejar de llamarme presidente eso sería perfecto — digo tomando levantándome del escritorio acercándome a ella y tomando su menton en mi mano dejo un beso en sus labios y dando media vuelta me pongo mi chaqueta. — Arregla una cena con ella, te dejo a ti los preparativos — — Muchas gracias, señor — dice y yo solo niego

