*Editado El almuerzo con Sebastián había sido increíble, él se había comportado como un chico de su edad. Dentro de la oficina era serio, astuto e incluso un poco mandón, pero durante la comida se había comportado totalmente distinto, se veía como alguien mucho más joven y alegre. Poco a poco había conocido cosas de mi jefe que no esperaba ver en él y me sorprendía cada vez más, sin embargo eso era un grave problema para mí. Gracias a la forma en la que se había comportado hoy y cómo me había tratado, empezaban a aflorar sentimientos que no debían existir dentro de mí. Sebastián había demostrado ser una persona completamente diferente a la que había podido ver todos los días en el trabajo, su sentido del humor era increíble y congeniaba totalmente con el mío, no me sentía incómoda a su la

