Despierto con la deliciosa sensación de los brazos de Frank rodeándome y sus besos suaves en mi cuello, seguido de una mano traviesa que se desliza sobre mi abdomen y se cuela en mis bragas. — Buenos días — murmuro sonriendo y sintiendo el calor de su cuerpo y su erección contra mi trasero. — Son las cuatro...tenemos dos horas antes de que despierten — me asegura antes de tomarme por la cintura y sentarme sobre él, su erección caliente contra mis muslos. — Entonces que valga la pena — murmuro inclinándome y besando su cuello, dándole un pequeño mordisco en la clavícula antes de seguir todo el camino hasta abajo, amando la forma en que su respiración se acelera cuando llego a sus boxers, doy un par de besos por encima de la tela antes de liberarlo. — Nath — suspira cuando deslizo mi le

