Al llegar a casa, Orange está dormido, pero sus hermanos lo están esperando atentos, y junto a ellos, mi madre luciendo preocupada. — Cariño, despierta — digo sacudiéndolo ligeramente — vamos, voy a preparar tu habitación y hacerte algo de comer ¿Quieres algo en especial? — ¿Puedes hacer alitas? — pregunta haciendo una mueca mientras lo ayudo a salir del coche, las muletas parecían molestas ahora, pero el mocoso encontraría como divertirse. — Haré alitas — digo, sin poder resistirme a mimarlo, de niña me rompí dos veces el brazo y una vez la pierna, un esguince en el tobillo y bueno...dolía como la mierda, lo menos que podía hacer era mimar a mi pequeño durante su primera fractura. — ¿Puedo firmarlo? — preguntan los niños en coro, era otra de las cosas que los mocosos hacían, hablar a

