POV Esmeralda Salgo de la heladería, todavía con el sabor dulce —aunque artificial— del helado en el aire, luego de convencer a Samuel de aceptar uno saludable, sin azúcar. No fue fácil… ni siquiera lograr que me hablara lo fue. Parecía un pequeño muro de silencio y desconfianza, y quizás también necesitaba procesar si en verdad me reconocía. ―¿De verdad eras amiga de mi mamá? ―pregunta con esa vocecita suya, llena de una curiosidad que esconde dolor. Respiro profundo antes de responder. No sé si estoy preparada para decirle cuánto la quise, cuánto me duele haberla perdido. Pero antes de poder siquiera pensar en mis palabras, mi vista se adelanta y se estrella contra un par de ojos azules intensos que me detienen en seco. Siento cómo mi corazón se dispara, un golpe seco en el pecho que

