(...) Cinco meses después… — ¡Ayyy! ¡Te odio! ¡Infeliz! ¡Maldito caliente! ¡Sátiro sexy! ¡Increíblemente apetitoso y sensual! — ¿Qué no estabas enfadada con él?. — ¡Cállate, Su! Trae la pañalera y háblale a ese desgraciado al banco. Dave y Christian están de viaje, Chris. ¿Recuerdas?. Ya viene la ambulancia. ¡Genial! Mientras su mujer daba a luz a gemelos, el desgraciado se iba de joda. Pero que ni se le ocurriera aparecer frente a mí, porque esto no se lo perdonaría nunca. ¡Nunca! — llegamos. — Dave, bebé, date prisa, te necesito… ¿Qué? Sí estaba molesta pero… ese sujeto puede llegar a ser convincente. — ¡¿Ya?! Entró en la habitación y lanzó las maletas en el suelo, corrió a hasta la cama y me dió su mano, besando mi sien, diciéndome que todo estaría bien. — ¿Y si realizan u

