Narra Soledad. Dos días después... Bajé a la sala de estar. —Amor, ven te quiero mostrar algo—me dijo Gabriel. Cada vez que me llamaba así me derretía. —¿Qué cosa?—pregunté mirándolo fijamente. —Lo verás en breve—me dijo, me tomó de la mano y doblamos a la derecha siempre en la primera planta de la casa—.Esta parte de la casa, siempre fua favorita de mi madre–dijo—. Esta hacienda era de mi abuelo, y se la heredó a mi madre, pero en ese entonces la hacienda era una estructura pequeña que albergaba solo esta parte, luego con los años la mandé hacer más amplia en memoria de ella. Esta era su habitación principal y tenía otra contigua que usaba para sus actividades de pintura. Muchas de las que están en la casa fueron sus obras–comentó. Saber esto me hizo sentir un nudo en la garganta. É

