— ¿Dae? ¿Dae sigues ahí? — preguntas inútiles había escuchado el tono de llamada finalizada, pero son protocolos que se deben de seguir.
— ¿Llamada difícil? — me pregunta Leah mientras me ofrecen una de sus galletas de chocolate.
— Lo de siempre — suspiro para después morder la galleta que he tomado — es muy difícil ayudar a alguien que no quiere ser ayudado — y lo es, muchas veces las personas con tendencias suicidas, con cuadros de depresión y ansiedad generalizada, no quieren que alguien les tienda la mano.
— No te sientas mal, aunque suene cruel, no podemos salvas a todas las personas del mundo.
Mi corazón se aprieta ante esa verdad, Dios sí tan solo hubieran podido ver los signos en mi hermano no sería tan tarde y él seguiría con nosotros, pero sobre todo conmigo.
Recuerdo ese día perfectamente, 01 de octubre, eran las once con cuarenta minutos y estaba saliendo de mi última clase de impuestos de la semana, mamá me llamó primero, lo cual es bastante he extraño ya que salvo emergencias ella es más de mensajes.
Y después de tontear porque minuto, su pregunta fue —¿Estás sentada? — y seguida de esa — ¿Estás acompañada? — debí verlo venir desde ese punto.
Desvanezco mis pensamientos y recuerdos cuando escucho que suena de nuevo el teléfono, me pongo la diadema y le doy clic al botón verde de la pantalla de mi computadora.
Después de dar el speech de "bienvenida" y un par de segundos de silencio me sorprendo al escuchar de nuevo a Dae — sigue hablando por favor — pide a voz quedada.
Mi cara debe ser de sorpresa total por que he aquí dos datos curiosos, generalmente cuando cuelgan las llamadas, no vuelven a marcar por lo menos no en la misma noche y si lo hacen es muy poco probable que el mismo operador te responda, esto por que somo diez en total y las llamadas ingresan de manera aleatorio, no podemos escoger que responder, es por orden de entrada.
— ¿Dae? — estoy casi segura que es él, pero quiero generar un halo de confianza.
— Charlie necesito dejar de sentirme vacío — sensación bastante presentada en casi todas las personas que hablan pidiendo ayuda.
— ¿Te sientes vacío? — debo prolongar la llamada lo más que pueda, entre más hable conmigo menos tiempo tiene para pensar cosas negativas — ¿de qué tipo de vacío hablamos? — debo mantener mi voz neutra, calmada, eso es lo que debemos transmitir.
— ¿Sabes cuando no me siento vacío? — evadió totalmente mi pregunta, lo normal.
— ¿Cuándo Dae? — repetir el nombre constantemente, ayuda a que se sientan escuchados y tomados en cuenta.
— Cuando tocó algo en la batería y cuando tengo sexo — bien eso fue más explícito de lo que me hubiera gustado escuchar.
— Así que te gusta la música ¿eres bueno? es decir, ¿tienes talento? — trato de ignorar al elefante rosa en esta oficina, la palabra sexo.
— Para la música si, un poco, también pata el sexo ¿sabes? hasta hoy no ha habido quejas.
— Quieres hablarme sobre música Dae, ¿cuál es tu género favorito? — estoy empezando a ponerme nerviosa.
— ¿Mi género? — repite como si estuviera estudiando mi pregunta — mi género son las chicas de piernas largas, caderas pronunciadas y un buen culo — estoy por colgar.
— Creo que te has equivocado de línea amigo, si querías marcar a un hot line solo lo hubieras hecho.
— Pensar en follarme en forma a alguien, me hace no querer reventar mis sesos en dos con una maldita bala.
— Entiendo que sea tu catalizador, pero puedes pensar en que vas a tener un charla de ese tipo con alguien que no conoces, existe algo llamado intimidad — estoy siendo grosera, estoy seguro de ello.
— ¿Toque un nervio delicado Charlie? — él malditamente lo está disfrutando.
— Voy a colgar la llamada Dae — le aviso.
— Justamente cuando te colgué, cogi la navaja que tengo conmigo, me debati un minuto entre volver a llamar o clavarla y pasarla por alguna parte de mi cuerpo.
— ¿Qué te hizo llamar de nuevo? — estoy curiosa.
— Escuchar tu voz, fue bastante bueno, es una buena voz, creo que escuchar mi nombre de tus labios me hizo sentir un poco menos miserable, pero es jodido por que también me hizo calentar un poco o será todo el puto whisky que he bebido, no lo sé.
— Y si no hubiera contestado yo de nuevo ¿qué habría pasado? — camino por terrenos que no debería, estás llamadas son monitoreadas.
— Tal vez ya vendría una ambulancia en camino a recoger despojos de un pobre hombre alcoholizado y con una ereccion grande.
Trago saliva y tallo mi cuello con mi mano libre.
— Nos estamos perdiendo un poco Dae, háblame sobre cómo te sientes — no quiero perder el hilo lo que verdad importa.
— Caliente — gruñe contra el teléfono.
— Dae voy a terminar la llamada esto no esta bien, no es correcto.
— Tú eres libre de hacer lo que quieras Charlie, ¡mierda! — espero no este haciendo lo que me imagino que esta haciendo — puedes decir mi nombre una vez más.
Su voz suena tan grave, que me hace sentir un ligero cosquilleo — vamos nena prometo no molestar más después de esto — muerdo mi mejilla internamente, Dae se está masturbando en una llamada a una línea suicida ¿Algo más retorcido que eso? ¡no lo creo! — Vamos Charlie, ayuda a esta puta alma que no tiene ganas de seguir — es un muy malo intento por manipularme, sin embargo, sedo.
— Dae — mi voz tiembla.
— ¡Demonios, si! maldita sea necesito follar rápido, hasta nunca Charlie, eres buena en esto, no dejes que personas mierdas como yo te lo arruinemos, somos pecadores sin nada que perder.
— Dae, Dae — repito su nombre como un mantra.
— Basta, si sigues no voy a dejar que me cuelgues y esto podría ponerse más embarazoso — esta caminando se escucha que abre y cierra puertas, un grifo y una maldición sobre que el agua está muy fría.
— Cuídate mucho Dae y llama siempre que no tengas ganas de seguir ¿esta bien?
— Charlie, ni siquiera sé si voy a despertar mañana.
Seguido de eso de nuevo la llamada ha finalizado, él no buscaba ayuda, solo buscaba como liberarse.
El problema va a ser cuando mi superior escuche esta llamada, ¡Dios! como es que me deje llevar.
Dar es un caso en tres miles, bastante peculiar, el no quiere ser ayudado, él solo buscaba ser escuchado.