Capítulo 2

653 Palabras
AMBER Han pasado ya dos semanas Peter cada que tiene alguna junta me hace llamar a su lujosa oficina para que cuide del bebé el cual se llama Samuel aunque no he podido verlo en todo este tiempo ya que siempre la que me informa cuando debo llegar o irme es su secretaria. Por otra parte he dejado de ser otra más de la empresa ahora todos conocen y cotillean sobre la niñera del hijo del jefe. Sobre Samuel no hay mucho que decir es un niño precioso, bastante tranquilo después de que se recuperó de la irritación, comelón y bastante dormilón, pero en sí es un niño regordete muy sano y feliz. Salgo d emos pensamientos y sigo sacando las copias que se van a necesitar en la reunión de fin de mes en la empresa. Algunas mujeres pasan y me dirigen una mirada mezcla de desprecio y envidia. —Estoy segura que se le arrastró al jefe para que la mirara, es que es solo la chica de las copias, como puede soñar que podrá tener a un hombre como nuestro CEO. Todas se rien y se alejas hablando de mi. Ellas creen que soy una tonta, tengo claro que el Sr. Peter jamás se fugaria en alguien como yo y que solo soy la que lo ayuda con su hijo por qué es viudo y es un buen padre que deja a su hijo solo en casa con una Nana. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . —Madre de Dios, que es esto— digo al ver la cantidad que muestra el cheque de pago de este mes— esto debe ser un error le digo a la secretaria de recursos humanos— como puede ser que estén pagando el suelto de un directivo de la empresa. —Eso mismo nos preguntamos todos— dice la chica que tiene una mirada perversa, cuántas veces tuviste que seducir al jefe para que recibieras este pago. —Yo jamás haría tal cosa— sentenció, aunque no toma en cuenta mis palabras y sigue insultandome. Cuando voy a defenderme llegan varias mujeres más que se unen para humillarme. —Es una cualquiera, no vería de estar aquí. —No tienes vergüenza, vete de la empresa, ramera. Estos y más insultos me bombardearon en un minuto formando una gran algarabía en el área, y aunque todos las personas del piso se dieron cuenta nadie intervino, al parecer todos creían que soy la amante del Sr. Peter. Los segundos de descuido, hacen que no pueda detener la chica que me empujó. —Auch, que le pasa, es que acaso son animales— me quejo al ver mis rodillas raspadas. —Que está pasando aquí?— dice una voz autoritaria. —Señor, no sucede nada relevante, esta chica estaba quejándose por el pago, insulto a Karla y digo que era mejor que nosotras por ser su amante. —Ella dijo eso, estás segura— Peter le da una mirada fría a la chica que hablo, está ya no tan valiente baja la mirada— Creo haber escuchado otra cosa, seré que me he vuelto estúpido y ya no escucho? —No señor, jamás me atrevería a ofenderlo— la chica tartamudea. —Vuelo a ver un escándalo de estos en los pasillos de mi empresa y todo el personal cercano será despedido— todos muestran miradas de miedo— y tú y tus amigas tendrán un memorando— le dice a la chica aunque no le dedica ni una mirada. Se da la vuelta y comienza a caminar, después de dar dos pasos se detiene pero no sé voltea. —Señorita Flores la espero en mi oficina. Sin más se alega seguido de su asistente.
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