Experiencia En el salón, Elizabeth se encontró con la mirada de Gabriel y le sonrió girando el abanico para hablar con Margaret. - ¿Salió? – le preguntó. -Sí, Milady – La joven asintió, su voz grave pero tranquila. -Llévenlo al carruaje. Tim, quédate conmigo. Asegúrate de que no los sigan. Tim asintió, cambiando su postura a una más defensiva mientras el marqués era escoltado fuera de la casa por una puerta trasera. Cuando todo estuvo en marcha, Elizabeth respiró profundo, ajustándose el chal y alisando su vestido. No había tiempo para más dudas. Atravesó el salón principal con una sonrisa tranquila en su rostro, como si nada hubiera pasado. Pero cuando sus ojos encontraron a los de Gabriel, supo que algo había cambiado. Su esposo la miraba con una mezcla de curiosidad y desconfianz

